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MENSAJEROS DE CRISTO  

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       S. S. BARTOLOMEO PATRIARCA ECUMENICO Y 

EL ARZOBISPO ATHENAGORAS

MENSAJEROS DE CRISTO

Por el Archimandrita TIMOTHEO del

Arzobispado Griego Ortodoxo de México y Centro América

Al asumir mi responsabilidad, después de haber vivido estos años de camino constante e interminable en lo espiritual y litúrgico, desde mi pobreza  quiero compartir en el amor de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote a todos los miembros del colegio Presbiteral y Diaconal de nuestra Santa Metrópoli algunos lineamientos pastorales, con el único fin de exhortar a cada uno y especialmente a mi mismo a que vivamos nuestro compromiso ministerial como verdaderos Padres Espirituales del rebaño que nos ha sido encomendado.

Lo hago desde mi pobreza, no olvidando la misericordia de Dios hacia mi desde los días aquellos de mi infancia en que solía correr por las calles destapadas de mi barrio, de los días de mi juventud en que me escape de casa buscando libertad, la cual no conseguí ni consolide, pues la verdadera libertad trasciende estos aspectos puramente temporales y materiales. Pobreza que me hizo iniciar un camino de búsqueda de una respuesta a la existencia de vida, llegando hasta aquí, al Ministerio dentro de la Santa Iglesia Ortodoxa. No soy  el mas perfecto de los sacerdotes, no me considero el vivo ejemplo del Ministerio, al contrario considero que soy quien mas camino debe recorrer para llegar a la deificación. Las luchas de aquellos años, mi trabajo con los jóvenes y el haber sido en determinado momento de mi vida un niño de la calle y un vagabundo en búsqueda de realizar sus anhelos y sueños, dieron a mi alma un sabor agridulce de lo que es avanzar en medio de tanta penalidad y miseria como la que vivimos cuando llegamos por primera vez mi familia y yo desde el campo a la ciudad. Noches de frió y dolor, la lucha por sobrevivir cuando se te cierran las puertas y cuando tus padres con sangre y sudor buscan el pan cotidiano de sus hijos y se esfuerzan por dar lo mejor a su prole.

Ser acrisolado allí con las ganas de vivir y no ser del montón, hacen que el alma de un soñador escriba versos de esperanza. No tengo amados mas gloria que la de Cristo y este Crucificado en una humilde Cruz, pero siempre dispuesto a sonreír en la gloria de la Resurrección.  No es esta una exposición elocuente, mas sí un mensaje de amor para quienes como yo son y seguirán siendo incansables poetas del Señor. Del ayer me queda el camino ávido de errores, pero bendito camino que me trajo aquí a los pies de Señor y Salvador, avergonzado por mi pecado y glorificándolo por su misericordia que trasciende mi indignidad.

No me dirijo a Ustedes carísimos, superiores a mi en el Ministerio, Presbíteros en la peregrinación hacia Cristo, como maestro sino como hermano, ya que ustedes fueron primero, aunque la verdad es que Él, mi Señor, fue primero que cualquiera de nosotros y es Él el Verdadero y Auténtico Sacerdote, Sumo Sacerdote, pues es Él quien se ofrece y es ofrecido, quien es ofrendado y se ofrenda haciendo la Voluntad del Padre, la cual estaba predestinada desde el comienzo de los tiempos para el Genero humano y por la cual Cristo se encarno para  alcanzarnos la perfección, es decir la Deificación.

Dios quiso que saliera del campo porque me amaba, quiso que de las noches frías de aquellas calles en que viví cuando me fui de casa, recibiera el premio de su amor y misericordia, me tomo entre los jóvenes y me guió por sendas que aun yo no comprendo y quizá no comprenda. Al final hermanos, escribo esto porque sé que si algo bueno existe en mí se lo debo a Dios y no a mis propias fuerzas, pues que es la rama si no esta unida al árbol.

En una de esas noches en que dormí en un parque recuerdo que le pedí a Dios que me ayudase e iluminase y me indicara un camino mejor, hoy le he descubierto, temo sí no haberlo recorrido de la mejor manera, ya que angosto es el camino del Señor y lleno de espinas, privaciones y pruebas.

Permitidme entonces, dirigirme a ustedes, con la sencillez de un niño que solo quiere compartir el amor de su padre con sus hermanos, mas el amor del que os hablaré,  es del amor de Dios, un amor trascendente pero exigente en sus raíces y desde sus raíces.

Cuando nos ordenamos Ministros de nuestra Santa Iglesia, asumimos el compromiso de tomar nuestra propia cruz y seguir al Señor, esto en verdad es justo ya que El se Encarnó, Predicó, Murió y Resucitó por nosotros para que lo imperfecto alcance la perfección y lo imposible llegue a ser posible. Sí, desde antes que los hombres pensáramos en  Dios, es Dios mismo el que sale al encuentro del hombre, a la búsqueda de la redención del genero humano y así abrirnos paso a la deificación. Es Dios quien se manifiesta benevolente con el hombre, con su pueblo a pesar de que el hombre al caer se aleja de Dios inicia su camino de regreso a la nada de la cual fue formado, pues todo hombre que no esta en comunión con Dios, esta muerto.

Cuando se corta una rama de un árbol, ella no deja de existir, pero la perdida de la savia que para el caso presente es la Gracia de la comunión permanente con nuestro Creador y Redentor, lleva a que el hombre se seque y sea inerte e infértil.

Lo que se debe resaltar aquí amados hermanos en el Sacerdocio es que antes que nosotros cargáramos nuestra propia cruz, Dios ya había  asumido el peso de nuestro error, por ello se dice que el Justo murió por los injustos.

QUERIDOS MIOS, AMÉMONOS LOS UNOS A LOS OTROS, PORQUE EL AMOR VIENE DE DIOS. TODO EL QUE AMA HA NACIDO DE DIOS Y CONOCE A DIOS. EL QUE NO AMA NO HA CONOCIDO A DIOS, PUES DIOS ES AMOR. ENVIO DIOS A SU HIJO UNIGENITO A ESTE MUNDO PARA DARNOS VIDA POR MEDIO DE ÉL.  ASI DE MANIFESTO EL AMOR DE DIOS ENTRE NOSOTROS. NO SOMOS NOSTROS LOS QUE HEMOS AMADO A DIOS SINO QUE EL NOS AMO PRIMERO Y ENVIO A SU HIJO COMO VICTIMA POR NUESTROS PECADOS: EN ESTO ESTA EL AMOR. (Jun. 4, 7-10)

Es este amor el que hace que el Hijo se encarne, que la Trinidad se manifieste y al encarnarse el Hijo, quien es verdaderamente Dios y verdaderamente Hombre, es Dios que por iniciativa y caridad propia asume la tarea redentora de los hombre, trayendo el camino de la deificación al ser humano, quien mediante la lucha constante y permanente, la práctica cotidiana del evangelio,  mediante la oración, mediante el ejercicio de los Sacramentos y Misterios Divinos, llega a ser cada día mas perfecto, así como Su Padre es Perfecto, es decir a ser no solo imagen sino verdadera  semejanza Divina.

Dios a su vez, quiere que el hombre mismo asuma la misión de la evangelización que es el instrumento que nos conduce a la deificación. Esa vocación especifica de la evangelización lleva a que el Señor elija dentro de el genero humano a determinadas personas para el Ministerio Litúrgico de la Iglesia.

Por ello el Salmista exclama, que es el hombre para que te acuerdes de él, para que lo hayas revestido de honor y dignidad. El tan sentido, debo señalar mis muy amados hermanos, que el caso especifico de los Sacerdotes, de quienes sirven y ministran la Iglesia, el honor es mayor, pero aun mas es nuestra responsabilidad. Quien diferente a los presbíteros, tiene el poder de llegar hasta el altar y santificar con la fuerza de el Santo Espíritu, los dones que finalmente son el Cuerpo y la Sangre del Señor mediante la Epíclipsis.

Claro está que el Ministerio de un Presbítero debe estar validado por la unión y comunión con la Iglesia y específicamente Con su Obispo, pero esto lo evaluaremos mas adelante.

 Los Reyes de la tierra, poder tienen para gobernar, pero no para servir en el altar donde Cristo mismo es quien se ofrece y es ofrecido.

Esto no debe ser para vanagloria  nuestra, ya que no nos ha sacado del mundo, sino que nos ha colocado en el mundo para que en él sirvamos a quienes caminan los senderos del Evangelio en busca de la deificación. 

No es gratis que se nos ha conferido el Ministerio, pues al que mas se le dio mas se le exige, somos portadores de tesoros que sobrepasan de manera trascendental los valores terrenales, nosotros tenemos el deber de administrar bienes celestiales, los cuales en la mayoría de los casos no alcanzamos a comprender en su total dimensión.

Entendamos entonces hermanos este servicio Divino como una vocación de servicio y no de ostentación, como vocación y servicio y no como profesion.  Acerquémonos por lo tanto al altar de Dios con  temor y amor a Dios. Cada ministro es apóstol, un enviado, y ello en comunión plena con Cristo nuestro Sumo Sacerdote y con los Obispos que son imagen de Cristo dentro de la Iglesia. Quisiera que  entendieran esto en el sentido de que si no asumimos responsablemente la tarea encomendada, podemos confrontar un juicio diferente por el ministerio que ejercemos y la misión que desempeñamos.

No existe justificación alguna para nosotros, somos portadores del Ministerio y como tal no debemos lavarnos las manos como Pilatos, entregando a la muerte y esta eterna al que nos ha sido encomendado.

Es claro que a nosotros se nos preguntará por cada una de las ovejas que nos fueron encomendadas y por cada persona que hace parte del rebaño que no es nuestro sino de Cristo y de el cual nosotros somos servidores y no funcionarios públicos poseedores de privilegios diferentes a los que como tal son inherentes al sacerdocio. No existe distinción en ello, no hay amigo ni enemigo, para el sacerdote todos son sus hijos, hijos por los que debe velar y luchar, a los que debe cuidar y proteger de las garras voraces del enemigo, no hay pobre ni rico, solo hijos en una diversidad y pluralidad de carácter y personalidad, pero al final hijos.

La pregunta lógica aquí es donde están los que nos fueron encomendados?

No existe disculpa alguna que nos justifique, son hijos y eso es lo importante, si nos caen bien o mal es nuestro problema y no el de ellos, es nuestra responsabilidad, todos son hijos espirituales. Un padre no da a sus hijos lo peor, por el contrario procura que su hijo supere sus hazañas y que sea mejor.

Nos atrevemos a decir: Pero es que no escucharon y se marcharon malgastando el tesoro de la fe, mas, no está feliz el Padre cuando el Hijo Prodigo regresa a casa?

No seria bueno que si ellos no vienen a nosotros,  nosotros salgamos en su búsqueda? No hizo esto Dios con el hombre cuando este se alejo por caminos oscuros?

La misión en la vida ministerial es un permanente sacrificio y entrega, no existe para el sacerdote el mañana, esta dispuesto a combatir en todo tiempo, está despierto a todo tiempo y toda hora a fin de no dar una sola oportunidad al rapaz que asecha igualmente día y noche buscando hacer mal a las ovejas.

ACUERDATE DE CRISTO JESÚS, HIJO DE DAVID, Y RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS, SEGÚN LA BUENA NUEVA QUE PROCLAMO. POR EL SUFRO HASTA CARGAR CADENAS COMO UN MELECHOR. PERO LA PALABRA DE DIOS NO ESTA ENCADENADA. POR ESO SUFRO TODO POR EL BIEN DE LOS ELEGIDOS, PARA QUE ELLOS TAMBIEN  ALCANCEN LA SALVACIÓN QUE SE NOS DIO EN CRISTO JESÚS, Y PARTICIPEN DE LA GLORIA ETERNA. ESTAS PALABRAS DE ESPERANZA SON MUY ACERTADAS: SI HEMOS MUERTO CON ÉL, CON ÉL TEMBIEN VIVIREMOS. SI SUFRIMOS PACIENTEMENTE CON ÉL, TAMBIEN REINAREMOS CON ÉL. SI LO NEGAMOS , EÉL TAMBIEN NOS NEGARA. SI SOMOS INFIELES, ÉL PERMENECE FIEL, PORQUE NO PUEDE DESMENTIRSE A SÍ MISMO. (2, Tim. 2, 8-13).

Recordemos la pregunta de Dios a Caín:  DONDE ESTA TU HERMANO?

Así será la pregunta que nos hará el Señor en aquella hora: Donde está quien te encomendé?

Esta responsabilidad, nace no de una obligación, sino es una vocación verdadera, que hace que por amor a Dios a quien servimos y a sus hijos, seamos diligentes en ser fieles al apostolado que asumimos.

MAS TU OH HOMBRE DE DIOS , HUYE DE ESTAS COSAS Y SIGUE LA JUSTICIA, LA PIEDAD, LA FE, EL AMOR, LA PACIENCIA Y LA MANSEDUMBRE. PELEA LA BUENA BATALLA DE LA FE, HECHA MANO DE LA VIDA ETERNA, A LA CUAL ASI MISMO FUISTE LLAMADO, HABIENDO HECHO LA BUENA PROFESIÓN DELANTE DE MUCHOS TESTIGOS. (Tim. 6, 11-12)

Nadie nos obligó a que asumiéramos este ministerio en la Iglesia, fue una respuesta libre, una  determinación espontánea, por ello hemos de analizar las razones que nos han traído aquí. Dios sencillamente llama a unos hombres que como nosotros somos pecadores, débiles y que la única fortaleza que poseemos es esa Gracia Divina que nos alimenta y fortifica en nuestro caminar. Pero que ninguno de nosotros se crea superior a su hermano por ser sacerdote, sencillamente servidor y esto baste para saber cual es el lugar que nos corresponde. Dios nos llamó, pero el hecho de ser sacerdotes no nos libra del peligro de ser como Judas Iscariote, que a pesar de ser Apóstol del Señor, lo negó y lo vendió.

ENTONCES JESÚS LLAMÁNDOLOS LES DIJO: SABEIS QUE LOS GOBERNANTES DE LAS NACIONES SE SEÑOREAN DE ELLAS, Y LOS QUE SON GRANDES EJERCEN SOBRE ELLAS POTESTAD. MAS ENTRE VOSOTROS NO SERA ASI, SINO QUE EL QUIERA SER GRANDE ENTRE VOSOTROS SERA EL SERVIDOR. Y EL QUE QUIERA SER PRIMERO ENTRE VOSOTROS SERA VUESTRO SIERVO;  COMO EL HIJO DEL HOMBRE NO VINO PARA SER SERVIDO, SINO PARA SERVIR, Y PARA DAR SU VIDA EN RESCATE POR MUCHOS.(Mat. 20, 25-28)

Con la misma libertad que la Virgen Santísima responde al llamado de Dios, así nosotros hermanos, llamados libremente podemos decir con ella:

YO SOY LA ESCLAVA (O) DEL SEÑOR QUE SE HAGA EN MI SEGÚN TU PALABRA.

Es este un ejemplo verdaderamente grande, cuando el hombre, asume con sencillez lo que en virtud a la Misericordia Divina le ha sido concedido, no para vanagloria propia, no para ser servido, no para arrogancia y vanidad, sino porque es tanto el amor de Dios que a pesar y muy a pesar de nuestra debilidad y flaqueza Él nos ha constituido en maestros y guías de su pueblo no por nuestra virtud sino por la Gracia Divina que procede de Cristo y este Crucificado y Resucitado por y para nuestra deificación y salvación.

No dice la Santa Escritura que los despreciable para el mundo Dios lo escogió para grandeza? Entonces que diremos hermanos, que somos nosotros y no Dios el que nos ha traído al Ministerio?

Amados, no esta escrito en La Divina Liturgia de Nuestro Santo Padre y Gran Maestro San Juan Crisóstomo, en la oración que elevamos durante el querúbico las siguientes expresiones?

NINGUNO DE LOS QUE SE HALLAN ATADOS POR LOS DESEOS Y PLACERES CARNALES ES DIGNO DE LLEGAR  O ACERCARSE A TI, NI DE SERVIRTE, REY DE LA GLORIA; PUES EL SERVIRTE ES INMENSAMENTE GRANDE Y TERRIBLE AUN PARA LAS POTESTADES CELESTIALES. NO OBSTANTE POR TU INDECIBLE E INFINITO AMOR A LA HUMANIDAD , TE HICITE HOMBRE SIN CAMBIO NI ALTERACIÓN, Y TE EREGISTE SUMO SACERDOTE NUESTRO, CONCEDIÉNDONOS A NOSOTROS EL MINISTERIO DE ESTE LITÚRGICO E INCRUENTO SACRIFICIO, COMO SOBERANO DE TODO; PUESTO QUE TU SEÑOR DIOS NUESTRO, EJERCES EL DOMINIO SOBRE TODAS LAS COSAS CELESTIALES Y TERRANALES........................................... A TI PUES DIRIJO MI SUPLICA, UNICO, BUENO Y PRONTO PARA ESCUCHAR. MIRA HACIA MI , TU PECADOR E INÚTIL SERVIDOR, LIMPIA MI ALMA Y MI CORAZON DE CONCIENCIA DE MALIGNIDAD, Y HASME CAPAZ , POR EL PODER DE TU SANTO ESPIRITU , YA QUE ME HALLO INVESTIDO DE LA GRACIA DEL SACERDOCIO, PARA ESTAR ANTE ESTA TU SANTA MESA Y MINISTRAR TU SANTO Y PURISIMO CUERPO Y TU PRECIOSÍSIMA SANGRE; PUES ANTE TI ACUDO, E INCLINANDO LA CERVIZ TE SUPLICO. NO APARTES DE MI TU ROSTRO, NI ME RECHACES DE ENTRE TUS HIJOS, SINO DIGNATE ACEPTAR DE MI TU SERVIDOR, PECADOR E INDIGNO , ESTOS DONES..........

Como lo podemos ver, no somos dignos, de aquí entonces que debemos preguntarnos de que nos vanagloriamos, a caso tú o yo podremos salvar a alguien? No hermanos, es Cristo quien Salva y nosotros somos simplemente administradores de esta Salvación.

No es verdad que a pesar de nuestro Ministerio sujetos estamos a las pasiones que todos los hombres y que la gran virtud es luchar contra ellas en una batalla de nunca acabar y que si vencemos el pecado no es porque lo hagamos con nuestras fuerzas, sino porque Dios nos reviste de su Fuerza y Poder para que seamos cada vez mas perfectos.

No es vardad igualmente que el sacerdote eleva oraciones primero por el perdón de sus pecados para que justificado en el sacrificio de Cristo sea digno de ministrar y guiar, para que sea Cristo y no sus propios deseos y pasiones las que aparezcan. No dice el Apóstol Pablo: ES NECESARIO QUE YO DESAPAREZCA PARA QUE SEA CRISTO QUIEN APREZCA, ES DECIR SE MANIFIESTE EN MI A SU PUEBLO.

No decimos en diferentes momentos de la Divina Liturgia: DIOS TEN PIEDAD DE MI PECADOR Y SALVAME?

No pedimos perdón a nuestros hermanos antes de la gran entrada cuando decimos: HERMANOS PERDONADME A MI EL MUY PECADOR?

No hay salvación en mi, por ello no me predico a mi mismo sino a CRISTO, ÉL ES EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA, El es quien me salva y salva a su pueblo. Soy solo portador de la medicina, pero no soy yo la medicina.

CUIDADO POR EL REBAÑO

Veamos y examinemos lo que sucedía en el pueblo de Israel, esto es un ejemplo grande de lo que puede suceder cuando el sacerdote se preocupa mas por sí mismo que por su rebaño.  

¡AY DE LOS PASTORES QUE DESTRUYEN Y DISPERSAN LAS OVEJAS DE MI REBAÑO! DICE EL SEÑOR. POR TANTO DICE EL SEÑOR YAHVE DIOS DE ISRAEL A LOS PASTORES QUE APACIENTAN MI PUEBLO: VOSOTROS DISPERSASTEIS MIS OVEJAS, Y LAS ESPANTASTÉIS, Y NO LAS HABÉIS CUIDADO. HE AQUÍ QUE YO CASTIGO LA MALDAD DE VUESTRAS OBRAS, DICE EL SEÑOR. (Jer. 23, 1-2)

Estos versículos contienen una gran enseñanza para quienes somos pastores, Sacerdotes y Ministros del Altísimo.

Hay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño. Cuantos de nosotros a esta hora no sabemos donde están los fieles que un día llegaron a nuestra parroquia buscando apoyo espiritual y orientación para sus vidas. Cuántos de nuestros fieles han abandonado la vida parroquial y el rebaño sin que nos haya interesado lo que pueda suceder con ellos, con estas ovejas del Señor. Mas diremos es que son ovejas descarriadas. Si, es cierto, pero no fue a las ovejas descarriadas a las que vino a buscar Cristo?

Indiscutiblemente que esta falta de compromiso y responsabilidad es una ofensa  ante los ojos de Dios. Si Él se ha preocupado por ti y por mí, no es justo que nosotros mas aun cuando somos sacerdotes nos preocupemos por los que integran nuestra comunidad.

No estamos manejando bienes terrenales, lo repito y digo esto pensando en mi Ministerio, son hombres, seres humanos hechos a imagen y semejanza de el mismo Creador, hombres bautizados y ungidos con el Don del Espíritu Santo.

HAGAMOS AL HOMBRE A NUESTRA IMAGEN Y SEMEJANZA

Vamos Caín, donde esta tu hermano?

Vosotros habéis espantado a mis ovejas. Si es cierto, un mal testimonio de nuestra parte, la falta de amor y caridad, de bondad y benevolencia, de sencillez y prudencia hacen que los fieles se escandalicen y se marchen. 

SI ALGUIEN HACE TROPEZAR Y CAER A UNO DE ESTOS PEQUEÑOS QUE CREEN EM MÍ, MEJOR LE SERIA QUE LE AMARRARAN AL CUELLO  UNA GRAN PIEDRA DE MOLER Y QUE HUNDIRAN EN LO MAS PROFUNDO DEL MAR. ¡AY DEL MUNDO QUE ES CAUSA DE TANTAS CAIDAS! ES NECESARIO QUE SE PRESENTEN ESTOS ESCANDALOS, PERO, ¡AY DEL QUE HACE CAER A LOS DEMAS! (Mat. 18, 6-7)

NO REQUERIMOS DE GRANDES DISCUSIONES FILOSOFICAS Y TEOLOGICAS PARA PROYECTAR EL EVANGELIO PERO SI MUCHO AMOR Y COMPRENSIÓN, MUCHA DEVOCIÓN FRENTE A LO QUE CADA CRISTIANO, CADA HERMANO Y CADA SER HUMANO REPRESENTA.

Después de esto, el Señor, exige de nosotros fidelidad y lealtad, que los mismos cuidados que El nos ofrece, se lo demos nosotros a los miembros de nuestro rebaño.

El Señor advierte que Él castigará este tipo de actuar.

Es hora entonces de que seamos sinceros con nosotros mismos, de que nos preguntemos dónde están las ovejas de el rebaño, qué hemos hecho con ellas y que hemos hecho de ellas, si hemos elegido de manera privilegiada o si hemos hecho acepciones y discriminaciones.

Las ovejas que mas requieren de ayuda y apoyo son aquellas que han partido de el rebaño, las que un día abandonaron el aprisco, los que se fueron por nuestra indiferencia, por que en vez de orientar lo que hemos hecho es criticar y juzgar al hermano.

CUANDO VIERON ESTO LOS FARISEOS DIJERON A LOS DISCÍPULOS: POR QUÉ VUESTRO MAESTRO COME CON LOS PUBLICANOS Y PECADORES? AL OIR ESTO JESÚS LES RESPONDIO: LOS SANOS NO TIENEN NECESIDAD DE MEDICO, SINO LOS ENFERMOS. ID PUES Y APRENDED LO QUE SIGNIFICA: MISERICORDIA QUIERO, Y NO SACRIFICIO. PORQUE NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS, SINO A LOS PECADORES, AL ARREPENTIMIENTO. (Mat. 9, 11-13)

Acaso no es a las ovejas perdidas del pueblo de Israel que el Señor vino a buscar?

No fue este mensaje abierto a los gentiles?

De dónde pues nosotros hacemos discriminación? No es acaso verdad que el Señor no discrimina y está atento a que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad?

Un enemigo del cristianismo como era Juliano el Apóstata dice en referencia a la caridad cristiana de los primeros tiempos de la vida de la Iglesia confirmando así  el valor de la solidaridad cristiana:

Vemos que lo que más ha contribuido a desarrollar ese ateísmo (= el cristianismo) es su humanidad para con los extranjeros, su acogida para con toda clase de hombres... He aquí algo de lo cual debemos preocuparnos, sin rebozo alguno. Pues cuando los impíos galileos, además de a sus propios mendigos, alimentan también a los nuestros, sería vergonzoso que se pusiese en evidencia que nuestros miserables carecen de aquellos socorros que nosotros les debemos (cf. Sozomeno, Hist. Ecl. 5, 15)

El profeta Ezequiel, es mas duro todavía en su profecía:

VINO A MÍ LA PALABRA DE YAHVÉ DICIENDO: HIJO DEL HOMBRE PROFETIZA CONTRA LOS PASTORES DE ISRAEL; PROFETIZA Y DI A LOS PASTORES: ASÍ A DICHO YAHVÉ EL SEÑOR, ¡AY DE LOS PASTORES DE ISRAEL, QUE SE APACIENTAN ASÍ MISMO! ¿NO PACIENTAN LOS PASTORES A LOS REBAÑOS?. (Ezequiel 34, 1-2)

Nuevamente surge la queja de Dios frente a quienes les ha encomendado la tarea de cuidar su rebaño, es un gemido que significa ira y abominación ante los ojos de Dios lo que hacen los pastores, de la forma en que se comportan.

USTEDES SE HAN TOMADO LA LECHE, SE HAN VESTIDO CON LANA, HAN SACRIFICADO LAS OVEJAS MAS GORDAS, NO HAN APACENTANDO EL REBAÑO. NO HAN FORTALECIDO LAS OVEJAS MAS DÉBILES, NO HAN CURADO A LA ENFERMA, NI CURADO A LA QUE ESTABA HERIDA,  NO HAN TORNADO LA DESCARRIADA NI BUSCADO A LA PERDIDA; SINO QUE LAS HAN DOMINADO CON VIOLENCIA Y DUREZA. (Ez. 34, 3-4)

San Juan Crisóstomo en una de sus homilías, igualmente exhorta a los cristianos a comprender la enfermedad de algunos clérigos que ya se evidenciaba en aquellos años y que hoy mas que nunca está vigente, ser amigo del dinero y ejercer el ministerio como si fuese una profesión para obtener bienes materiales y comodidades temporales, es negar al Señor y actuar en contra de la gracia.

Por culpa vuestra y por vuestra inhumanidad han venido a parar a la Iglesia campos, casas, alquileres de viviendas, carros, mulos y muleros y todo un tren de semejantes cosas. Todo este tesoro de la Iglesia debería de estar en vuestro poder, y vuestra buena voluntad debiera ser su mejor renta. Mas lo cierto es que ahora se dan dos males el primero, que vosotros no obtenéis el fruto de la caridad, y el otro, que los sacerdotes de Dios no entienden en lo que debieran... De ahí que nosotros no podamos abrir la boca, ya que le Iglesia de Dios no se diferencia en nada de los hombres del mundo... Nuestros obispos andan más metidos en preocupaciones que los tutores, los administradores y los tenderos. Su única preocupación debieran ser vuestras almas y vuestros intereses y ahora se rompen cada día la cabeza por tos mismos asuntos que los recaudadores, los agentes del fisco, los contadores y los despenseros...

No sabes hombre que  no se puede servir a dos Señores, a Dios y al mundo, al Señor y al dinero?

NINGUN SERVIDOR PUEDE SERVIR A DOS SEÑORES, PORQUE VERA CON MALOS OJOS A UNO Y AMARA AL OTRO, O BIEN PREFERIRA A UNO Y RECHAZARA AL OTRO. USTEDES NO PUEDEN SERVIR AL MISMO TIEMPO A DIOS Y AL DINERO (Mat. 6, 24)

 

PERO GRAN GANANCIA ES LA PIEDAD ACOMPAÑADA DE CONTENTAMIENTO; PORQUE NADA HEMOS TRAIDO A ESTE MUNDO, Y SIN DUDA NADA PODREMOS SACAR. ASI QUE TENIENDO SUSTENTO Y ABRIGO ESTEMOS CONTENTOS CON ESTO. PORQUE LOS QUE QUIEREN ENRIQUECERSE CAEN EN TENTACIÓN Y LAZO, EN MUCHAS CODICIAS NECIAS Y DAÑOSAS, QUE UNDEN ALOS HOMBRES EN DESTRUCCIÓN Y PERDICION; PORQUE RAIZ DE TODOS LOS MALES ES EL AMOR AL DINERO, EL CUAL CODICIANDO ALGUNOS SE ESTRAVIARON DE LA FE, Y FUERON TRASPASADOS DE MUCHOS DOLORES. (Tim 6, 6-10)

Esta es otra profunda verdad, que aunque no nos guste se ajusta a la realidad de hoy, muchos de los Ministros, de los Pastores, andan mas preocupados por los bienes materiales, por las apariencias sociales y las comodidades terrenales. Atendemos a quienes poseen poder y comodidad económica, desplazando a los sencillos y humildes y conformándonos con servir a quienes como los fariseos calman con una miserable limosna su conciencia, sin darnos cuenta que es nuestro deber principal buscar la solidaridad y caridad entre los hermanos.

San Juan Crisóstomo continua su homilía y se manifiesta así frente a la enfermedad de quienes son filojrimatos, es decir amigos del dinero:

... Al venir a vuestra reunión, atravesando plazas y callejuelas, he podido ver a muchos tendidos en las esquinas, unos mutilados de manos, otros ciegos, otros hechos una criba de llagas y heridas incurables, mostrando precisamente las partes que, por estar llenas de podredumbre, más debieron cubrir, Ante este espectáculo me ha parecido que sería extremo e inhumano no hablaros de ello. Así pues, ya que carecen de lo necesario más que nunca, y además se les quita el trabajo, ya que nadie toma a jornal a los miserables ni se los llama para servicio alguno, no queda sino que las personas misericordiosas les tiendan las manos y hagan las veces de patronos que los contraten. He ahí nuestro mensaje de hoy., (PG 51, 261 ss.)

 

Los que poseen campos y sacan de la tierra sus riqueza son de lo más inicuo. Viendo cómo tratan a los míseros y trabajando labradores, se verá que son más crueles que unos bárbaros. Los que están consumidos de hambre y se pasan la vida trabajando, todavía les imponen exacciones continuas e insoportables y les obligan a los esfuerzos más penosos. Sus cuerpos son como de asnos o de mulos o, por mejor decir, como de piedra.

 No les conceden un momento de respiro. Produzca o no produzca la tierra igualmente les exigen y no les perdonan por ningún concepto. ¡Miserable espectáculo! Trabajan todo el invierno y después de consumirse al hielo y a las lluvias y e las vigilias, se encuentran con las manos vacías y, encima, cargados de deudas.

 

Amados hermanos en el presbiterado, acaso nosotros al asumir esta actitud de discriminación y haciendo estas acepciones, no somos coparticipes de las injusticias sociales que nos aquejan, pues los que sufren hambre y miseria, explotación y persecución, además de carecer de lo necesario, les falta la atención y cuidado  de su pastor.

El creer que el ministerio sacerdotal es para satisfacer necesidades temporales y alcanzar prebendas terrenales es equivocado y no goza de verdadera vocación. Si, seamos valientes para reconocer que mientras el Señor vino a los pobres y necesitados,  a los desamparados y humildes, a los mas pobres y débiles, a los despreciados del mundo, muchos de nosotros hacemos diferencias como las que ya existen entre el norte y el sur, entre el poniente y el naciente, eso no es una mentira, sino una realidad. Donde está Caín tu Hermano? Lo dejaste perder por atender a los que te dan lana? a los que les puedes beber la leche de sus ganancias, de quienes puedes obtener dinero?

Enseñemos a los ricos con nuestro ejemplo y predicación el camino del Señor, a fin de que unos soportemos a los otros como verdaderos miembros de la Familia de Dios, del Cuerpo de la Iglesia. Es importante que quien posee aprenda y comprenda la razón de sus riquezas, a fin de que el dinero no lo ciegue y llegue a la perdición.  Es lo que dice San  Basilio el Grande cuando explica la razón de la negativa del Joven rico ante la solicitud final de Señor: VE VENDE LO QUE TIENES, DASELO A LOS POBRES Y VEN Y SIGUEME.

Dices: ¿A quién hago daño reteniendo lo que es mío Dime: ¿qué cosas son tuyas? ¿Las tomaste de alguna parte para venir con ellas a la vida? Le que ahora tienes, ¿de dónde procede? Si respondes que del azar, eres un impío, pues no reconoces al creador ni le das gracias por sus dones. Pero si confiesas que todo te viene de Dios, confiesa la razón porque lo has recibido.

 

 

 ¿Será Dios injusto repartiendo desigualmente los medios de vida? ¿Por qué tú eres rico y el otro pobre? No será sencillamente para que tú puedas tener el mérito de tu generosidad y buena administración, y el otro sea honrado con los grandes premios de la paciencia? (PG 31. 276 ss.).

 

Acaso no estamos pecando igualmente cuando buscamos las ovejas de manera fingida con la única finalidad de explotarlas y obtener ganancia personal? Hay del pastor que se enriquece explotando y engañando a los miembros de su rebaño, esto es abominación ante los ojos del Altísimo.  San Basilio en otro de sus apartes dice:

 

Si realmente amases a tu prójimo, tiempo ya hubieras pensado en desprenderte de lo que tienes. Pero la verdad es que llevas más pegado a ti el dinero que los miembros de tu cuerpo, y te duele más desprenderte de él que si te cortaran los miembros más importantes (PG 31, 281).

 

Existe la debilidad de cuidar a quienes poseen bienes materiales y representan posibilidades económicas, beneficios temporales e ingresos financieros, es decir hacemos todo lo contrario a lo que nos explica el Apóstol Santiago en su Carta:

Supongamos que entra que entra en su asamblea un hombre con un anillo de oro y un vestido espléndido; y entra también un pobre un vestido humilde, y que dirigiendo su mirada dijeran al rico: Tu siéntate aquí en buen sitio; y en cambio al pobre le dicen: Tú quédate ahí  de pie o siéntate a mis pies. No sería esto hacer distinciones entre ustedes y ser jueces con criterios malos? (Santiago 2, 2-4)

En el afán de atender y congraciar a las ovejas que mas beneficio económico y  posición social pueden ofrecernos, olvidamos a la oveja débil, a la pobre, a la descarriada, a la enferma. No es que no debamos atender a los que gozan de buenas condiciones económicas, claro que es nuestro deber, pero no debe existir distinción alguna, todos deben recibir en igualdad de condiciones la asistencia pastoral y espiritual.

Enseñemos a los ricos lo que dice el Pastor de Hermas en su obra patrística:

Escucha las obras del bien que tienes que practicar."Lo primero de todo, fe, temor de Dios, caridad, concordia, palabras de justicia, verdad, paciencia. Nada hay en la vida de los hombres mejor que estas virtudes... Escarcha ahora lo que a éstas sigue: servir a las viudas, socorrer a los huérfanos y necesitados, redimir de sus necesidades a los siervos de Dios, ser hospitalario, pues en la hospitalidad se encuentra  la ocasión de hacer el bien , no enfrentarse a nadie, ser tranquilo, hacerse el «más pobre de todos los hombres, venerar a los ancianos, ejercitar la justicia, conservar la hermandad, soportar la insolencia, tener largueza de alma, no conservar rencor, consolar a los afligidos de espíritu, no rechazar de fe a los que han padecido escándalo, sino trabajar para convertirlos y darles animo: corregir a los que pecan, no atribular a los deudores y necesitados, y todo lo demás que a esto se asemeje.

Vino Cristo a buscar a la oveja descarriada, a la oveja perdida, y allí si existe una distinción, siendo en verdad que estas ovejas son las que mayor cuidado y asistencia requieren, pero ellas están en todos los estratos sociales, en todos los niveles que existen en nuestra sociedad.

Generalmente, siempre le pedimos a Dios bienes terrenales y quien esta sujeto al dinero es muy débil en su fe, pues solo pide y amontona riqueza, siendo importante que se le oriente para que entienda la importancia de estar en plena comunión con Dios y por ende en acción plena de la caridad, la cual ayuda al rico a ir comprendiendo este proceso que lo lleva a la deificación. El Pastor de Hermas, una vez mas nos dice:

La vid, emparrada en el olmo, da mucho y buen fruto: pero si se arrastra por la tierra lo da podrido y escaso. Esta comparación está puesta para los siervos de Dios, para el rico y el pobre... El rico tiene mucho dinero, pero en lo que atañe al Señor es un mendigo, pues anda traído y llevado por su riqueza, y muy pocas veces eleva sin alabanza al Señor cuando lo hace, su oración es corta y floja, sin fuerza para remontarse a lo alto. Ahora bien, cuando el rico se entrelaza con el pobre y le suministra lo necesario ha de persuadirse de que cuanto hiciere por el pobre tendrá su galardón ante Dios... y con esta fe ha de suministrar al pobre todo sin vacilar. Y el pobre, socorrido por el rico, ruega por él y da gracias a Dios por el que le dio lo necesario.

 

 San Clemente de Alejandría también instruye sobre los bienes temporales:

Instrumento es la riqueza. Si de ella se usa justamente se pone su servicio de la justicia Si de ella se hace un uso injusto, se la pone al servicio de la in justicia. Por su naturaleza está destinada a servir, no a mandar. No hay, pues, que acusarla de lo que de suyo no tiene, al no ser ni buena ni mala la riqueza no tiene la culpa. A quien hay que acusar es al que tiene facultad de usar bien o mal de ella, por la elección que de sí y ante sí hace: y esto compete a la mente y juicio del hombre, que es en sí mismo be y puede a su arbitrio manejar lo que se le da para su uso. Lo que hay que destruir no son las riquezas, sino las pasiones del alma que no permiten hacer el mejor uso de ellas (n. 14)

Exhortemos hermanos a tiempo y a destiempo, de tal modo que quienes poseen bienes usen bien de ellos. Que sean generosos y caritativos, que vean en el pobre a Cristo, que en ellos se manifieste el Evangelio, dando de comer al hambriento, de beber al sediento y por ende practicando las obras que manifiestan la caridad, pues cuando hacemos esto con un hermano nuestro es Cristo mismo a quien estamos sirviendo. San Juan Crisóstomo nos lo hace ver de tal forma que no tengamos justificaciones tontas y negligentes:

Locura y frenesí manifiesto es llenar las arcas de vestidos y despreciar el que fue creado a imagen y semejanza de Dios, dejándolo desnudo y tiritando de frío y que apenas se tenga en pie. Me decís: Es que finge todo esto del temblor y la debilidad., Perdonadme: esta palabra me hace reventar de indignación. ¿Vosotros, que os regaláis y engordáis que seguís bebiendo hasta bien entrada la noche, que luego vais y os arropáis en blandas colchas, vosotros, digo, creéis que no vais a sufrir el castigo merecido al hacer un uso tan in justo de los dones de Dios...? (PG 61, l76 ss.) 

El que quiere practicar la bondad no ha de pedir cuenta de la vida, sino remediar la pobreza y socorrer la necesidad. El pobre sólo tiene una defensa, que es su indigencia y necesidad. No le pidas más aun cuando fuere el hombre más malvado, si carece del sustento necesario, remediemos su hambre. Así nos lo mandó Cristo: «Sed como vuestro Padre del cielo que hace salir el sol sobre buenos y malos" (Mt 5, 45)... No damos limosna a las costumbres, sino al hombre. No le tenemos compasión por su virtud, sino por su calamidad. De este modo nos atraeremos también nosotros del Señor su mucha misericordia (PG 48, 985 ss.).

San Juan Crisóstomo, igualmente ataca el egoísmo del hombre en otra parte de sus homilías y dice:

El no dar parte de lo que se tiene es ya como una rapiña Las Escrituras dicen ser rapiña avaricia y defraudación, no sólo arrebatar lo ajeno, sino también no dar parte de lo suyo a los otros... Esto dice para demostrar a los ricos que lo que tienen pertenece al pobre, aún cuando lo hayan adquirido por herencia paterna o les venga el dinero de donde quiera que sea. Las cosas o riquezas, de donde quiera las recojamos, pertenecen al Señor, y si las distribuimos entre los necesitados lograremos gran abundancia.

 

Como llegar a la Santa Eucaristía a comer todos del mismo pan, cuando sabemos que el hermano pasa hambre y necesidad? Nosotros construimos hermosos templos de piedra y ladrillo, mas destruimos el templo vivo de Dios que es nuestro hermano, por ello antes que todo y sobre todo está el amor. San Juan Crisóstomo así nos lo enseña:

 

Este sacramento no sólo exige estar en todo momento puros de toda rapiña sino de la más mínima enemistad. Este sacramento es un sacramento de paz. no nos consiente codiciar las riquezas... Y no pensemos que basta para nuestra salvación presentar al altar un cáliz de oro y pedrería después de haber despojado a viudas y huérfanos. Si quieres honrar este sacrificio, presenta tu alma, por la que fue ofrecido. Esta es la que has de hacer de oro... Este sacramento no necesita preciosos manteles sino un alma pura. Los pobres, en cambio, sí requieren muchos cuidados. Aprendamos, pues, a pensar rectamente y a honrar a Cristo como Él quiere ser honrado . ¿Qué le aprovecha al Señor que su mesa esté llena de vasos de oro si El se consume de hambre. Saciad primero su hambre, y luego, de lo que sobre, adornad también su mesa.

 

San Ambrosio de Milán hace igualmente una exposición clara sobre este tema:

 

La historio de Naboth sucedió hace mucho tiempo, pero se renueva todos los días. ¿Qué rico no ambiciona continuamente lo ajeno? ¿Cuál no pretende arrebatar al pobre su pequeña posesión e invadir la herencia de sus antepasados? ¿Quién se contenta con lo suyo?... ¿Hasta dónde pretendéis llevar, oh ricos, vuestra codicia insensata? ¿Acaso sois los únicos habitantes de la tierra? ¿Por qué expulsáis de sus posesiones a los que tienen vuestra misma naturaleza y vindicáis para vosotros solos la posesión de toda la tierra?

 

En común ha sido creada la tierra pera todos, ricos y pobres; ¿ por qué os arrogáis, oh ricos, el derecho exclusivo del suelo? Nadie es rico por naturaleza, pues ésta engendra igualmente pebres a todos. Nacemos desnudos y sin oro ni plata Vosotros, oh ricos, no tanto deseáis poseer lo que es útil como quitar a los demás lo que tienen.

 

Cuidáis más de expoliar a los pobres que de vuestra ventaja, estimáis injuria vuestra si el pobre posee algo de lo que juzgáis digno de la posesión del rico. Creéis que es daño todo lo que es ajeno. ¿por qué os atraen tanto las riquezas de tu naturaleza? El mundo ha sido creado para todos y unos pocos ricos intentáis reservároslo Vosotros revestís e vuestras paredes y desnudáis a los hombres. El pobre desnudo gime ante tu puerta, y ni le miras siquiera. Es un hombre desnudo quien te implora y tú sólo te preocupas de los mármoles con que recubrirás tus pavimentos. El pobre te pide dinero y no lo obtiene; es un hombre que busca pan y tus caballos tascan el oro bajo sus dientes. Te gozas en los adornos preciosos, mientras otros no tienen qué comer. ¡Qué juicio más severo te estás preparando, oh rico! El pueblo tiene hambre y tú cierras los graneros; el pueblo implora y tú exhibes tus joyas ¡Desgraciado quien tiene facultades para librar a tantas vidas de la muerte y no quiere! Las vidas de todo un pueblo habrían podido salvar las piedras de tu anillo...

 

La lucha que efectuamos es para erradicar de nosotros el egoísmo, el cual nos encierra en un egocentrismo que nos hace indiferentes al dolor del hermano y las necesidades de quienes nos rodean. Es ese nacer del agua y del Espíritu del que Jesús de Nazaret le habla a Nicodemo.  

 

Las injusticias que registra la historia de la humanidad, se han efectuado o realizado por personas que en su mayoría creían en Dios. Este dios, claro esta condicionado a los gustos y placeres, o sea es un ídolo y no el Dios del amor y la caridad. Hay una gran diferencia hermanos en creer en Dios y Creerle a Dios.

Podríamos decir que Dios, no necesita que nosotros creamos en Él, pero nosotros si requerimos creer y creerle a Él. Que si le hubiésemos creído a Él, el mundo no confrontaría la hecatombe actual, en la cual el hombre es lobo para el hombre y hemos llegado a ser perversos pero no inteligentes, ya que hemos creado armas que son y señalan nuestra autodestrucción.

 

COMO PUEDO DECIR QUE AMO A DIOS A QUIEN NO VEO SI NO AMO A MI HERMANO A QUIEN VEO.

 

Nuestra lucha es traer a Cristo a todo hombre, sin distingo de raza o de nacionalidad, de posición y estrato social. Es en los pies de Cristo, solo en una vida en Cristo, donde todo esto se puede superar.

 

No dice el Señor: VENID A MI TODOS LOS QU ESTAIS SEDIENTOS Y CANSADOS QUE YO OS ARE DESCANZAR. TOMEN SOBRE USTEDES MI YUGO Y APRENDAN DE MI QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZON Y HALLARAN DESCANSO PARA SUS ALMAS, PORQUE MI YUGO ES SUAVE Y MI CARGA LIGERA. (Mat. 11, 28-30)

No es acaso esta nuestra misión, traer a quien esta cansado de la vida presente, fatigado o porque no descarriado a los pies del Salvador?

Muchos hombres a pesar de su riqueza material son infelices y otros que no poseen nada son felices. Por ello hermanos traer a todos a los pies de Cristo es llevarlos a quien los hace descansar de sus fatigas y luchas. San Basilio continuando con la explicación del pasaje del Joven rico dice:

Por eso su carácter se nos presentaba como una mezcla, pues la escritura nos la muestra laudable en parte, y en parte desgraciadísimo y completamente desahuciado. Porque el conocer al que de veras es Maestro y el dar este nombre al Único y Verdadero, despreciando la soberbia de los fariseos, la opinión de los juriconsultores y la turba de los escribas, esto era lo que se alababa. Y se aprobó también el que manifestase aquella solicitud por saber cómo alcanzaría la vida eterna. Pero el no haber grabado en su corazón los saludables consejos que escuchó de labios del Verdadero Maestro, el no haberlos puesto por obra, sino el que cegado por la pasión de la avaricia huyese triste; nos descubre toda su voluntad, no deseosa de seguir lo más provechoso, sino lo que a todos es más agradable. Esto prueba la inconstancia de su carácter y lo inconsecuente que era consigo mismo. ¿Le llamas Maestro, y no haces lo que debe hacer un Discípulo? ¿Confiesas que es Bueno, y rechazas lo que te da?.

 

Porque el que es Bueno, es a la vez Comunicador de bienes. Le preguntas sobre la vida eterna, y muestras estar dado enteramente a los deleites de la vida presente. Mas, ¿qué consejo impracticable o pesado, o intolerable te propuso el Maestro? "Vende lo que tienes y dáselo a los pobres"

 1. Si te hubiera propuesto los trabajos de la agricultura, o los peligros del comercio, o cualquier otra molestia de las que acompañan a los que andan tras el dinero, se comprende que, llevando a mal el consejo, te retirases triste: pero si por un camino tan fácil, que no te había de costar trabajo o sudor alguno, promete hacerte heredero de la Vida Eterna, ¿por qué no te alegras de la facilidad de alcanzar tu salvación? ¿Por qué se apena tu corazón y te retiras triste, y te haces inútiles los trabajos que ya habías llevado a cabo? Porque si, como dices, ni has matado, ni has cometido adulterio, ni has hurtado, ni has levantado falso testimonio a nadie, haces infructuosa la diligencia que has puesto en observar esto, pues no quieres también cumplir lo demás, sólo con lo cual podrás entrar en el reino de Dios. Si el médico prometiese restituirte aquellos miembros que o por la naturaleza, o por alguna enfermedad tenías mutilados; no oirías esto con tristeza: y porque el gran médico de las almas quiere perfeccionarte a ti despojado de los principales bienes, no recibes el beneficio sino que lloras y te pones triste.

Pues bien, si esto le sucedió al joven rico, que no tenía el Ministerio Litúrgico dentro de la Iglesia, si allí por su pasión y avaricia perdió el tesoro mas grande, que puede acontecer cuando el que así actúa es precisamente un Ministro que sirve en el altar. No sabemos con mayor claridad los sacerdotes que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Por ello la queja del Altísimo, los Pastores están preocupados por cuidarse ellos mismos y abandonan las ovejas. Aquí nuevamente debo traer a nuestra memoria las palabra del maestro Supremo:

¡AL QUE MAS SE LE DIO MAS SE LE EXIGE!

Apacentarse así mismo descuidando el rebaño es hacer como el joven rico, aceptar que el Señor es el Maestro Bueno y confesarlo pero de acuerdo a nuestra conveniencia, es tanto como creer en Dios, pero sencillamente no creerle a Dios.

¡POR ELLO DICE EL MISMO SEÑOR: ¡DONDE ESTA TU RIQUEZA ALLI ESTA TU CORAZON!

Nos interesa comer de las ovejas gordas del rebaño, vestirnos con elegancia y estar en un lugar privilegiado, degollando económicamente el Ministerio que en caridad se nos ha dado confundiéndolo con una profesión y no como una misión pastoral.

 

 

Nuevamente debo anexar otra parte de la Homilía de San Basilio el Grande, analicemos:

Por eso el que ama al prójimo como a sí mismo, no posee más que su prójimo. Pero tú te presentas con muchas riquezas. ¿De dónde pues, te han venido sino de que has pospuesto a tus comodidades, el bienestar de muchos?

De manera que cuanto más abundas en riquezas, tanto menor es tu caridad. Que si hubieses amado a tu prójimo, sin duda hubieras repartido con él tu dinero. Mas ahora tienes pegadas a ti las riquezas más estrechamente que los miembros del cuerpo, y cuando se separan de ti te duele lo mismo que si te cortasen la parte más principal de él. Si hubieras vestido al desnudo, si hubieras dado tu pan al hambriento, si hubieras abierto tus puertas al peregrino, si te hubieras hecho padre de los huérfanos, si te hubieras compadecido del enfermo, ¿qué riquezas, dime, te costaría dejar? ¿Cómo habías de llevar a mal, dejar lo que te quedaba, si ya antes habías procurado distribuirlo a los necesitados? Además, a ninguno le cuesta dar su dinero en las ferias cuando por él se provee de otras cosas necesarias; y cuando por poco dinero se hace con alguna cosa de mucha estima, se alegra porque ha negociado con felicidad; y ¿tú te entristeces porque das oro y plata y riquezas; es decir, piedra y polvo, para poseer la vida eterna?

Esta es una verdad muy grande y noble, la ambición es detestable, pero si ella se da en un Sacerdote, el problema es mayor y se refleja en la discriminación y las diferencias dentro de la Comunidad Pastoral.

El profeta Ezequiel continua:

Y ANDAN ERRANTES SI POR FALTA DE PASTOR, Y SON PRESAS DE TODAS LAS FIERAS DEL CAMPO, Y SE HAN DISPERSADO. Y ANDUVIERON PERDIDAS MIS OVEJAS POR TODOS LOS MONTES, Y EN TODOS LOS COLLADOS Y EN TODA LA FAZ DE LA TIERRA FUERON ESPARCIDAS MIS OVJEAS, Y NO HUBO QUIEN LAS BUSCASE, NI QUIEN PREGUNTASE POR ELLAS.

En el afán de señorear y olvidando que somos servidores de Cristo y su Iglesia, concentrados en los bienes terrenales y las apariencias sociales, no vemos que el voraz y sagaz que anda a toda hora al asecho, ha tomado el redil y lo esta consumiendo, consumiendo al pastor mismo con el.

 Nuevamente repito las palabras del Señor:

¡DONDE ESTA TU RIQUEZA ALLI ESTA TU CORAZON!

Donde esta nuestra riqueza? En el Ministerio y la Gracia que nos ha sido dada o en los placeres temporales y las comodidades mundanas? La humildad y sencillez, el despego y desprecio de lo temporal nos hace verdaderamente libres. Bienaventurado quien es no se deja seducir por lo terrenal y por las apariencias y entrega su vida a una vivencia del amor, porque no está atado al mundo y sus placeres, sino que ha alcanzado a comprender el verdadero sentido de la vida. De que le sirve a uno ganar la vida presente y perder la eterna? El día denuestra muerte nada de los bienes terrenales nos llevaremos, nada nos sirvira, nada podrá devolvernos la vida, solo Cristo y si vivimos en Él y para Él podremos alcanzarla.

SAN JUAN CRISÓSTOMO ACONSEJA: PARA VER MEJOR LO QUE ERES VETE A UN SEPULCRO Y COMTEMPLA ELÑ POLVO, LAS CENIZAS, LOS GUSANOS Y CONMUÉVETE.

Así hermanos, tanto apego a las riquezas y la avaricia que nos acompaña solo sirve para que un día no hallemos justificación ante el temible tribunal de Cristo y que como el rico epulón no hallemos defensa y justificación.

Dice San Basilio:

¿Por qué se exacerba tu corazón cuando oyes: "Vende lo que tienes?" Si hubieran de acompañarte tus bienes a la vida futura, ni aún así los habías de desear con tanto afán; pues los obscurecerán aquellos premios de allí; pero habiéndoles de dejar necesariamente aquí, ¿por qué no sacamos de ellos la ganancia que se nos promete si los vendemos? Mas tú cuando das oro y compras un caballo, no te entristeces; ¿y cuando se trata de dar estas cosas perecederas para recibir por ellas el reino de los cielos, derramas lágrimas, rechazas al que te las pide y rehúsas darlas inventando mil causas para tus gastos?

Nuestro cuidado debe ser mayor cada día, es la vida del sacerdote un continuo caminar por el angosto sendero, una cruz permanente donde su único tesoro es la Gracia y su Ministerio Pastoral.

QUIEN QUIERA VENIR EN POS DE MI QUE SE NIEGUE A SI MISMO, QUE TOME SU CRUZ Y QUE ME SIGA.

Cuando recuerdo este pasaje mi corazón se agita, mi alma se estremece, me pregunto si soy verdaderamente discípulo del Señor, o solo busco el honor la dignidad que ofrece el Mundo? A Caso busco mi propia comodidad? A caso por culpa de mi ambición se oscurece mi visión y se nubla mi razón para no comprender?

San Basilio una vez mas nos reprende por estar apegados al mundo y sus comodidades:

¿Qué vas a responder al juez, tú que vistes a las paredes, y no vistes al hombre; que adornas a los caballos, y desprecias a tu hermano cubierto de harapos; que dejas que se pudra el trigo, y no alimentas a los hambrientos; que entierras el oro, y abandonas al oprimido?

Amados hermanos, si tal es nuestra vocación y amor a Dios, abandonémonos en sus manos porque por el testimonio y trabajo pastoral, recibiremos mas de lo que esperamos.

Quien busca la riqueza terrenal se hace esclavo de ella y ni siquiera la puede disfrutar.

Otra parte de la Homilía de San Basilio nos hace ver esta realidad:

La sed de riquezas es insaciable

Pero te llamas pobre a ti mismo; convengo contigo en ello, porque pobre es el que necesita muchas cosas. Mas a vosotros os hace necesitar muchas cosas vuestra insaciable avaricia. Te esfuerzas por amontonar diez talentos encima de otros diez: reunidos veinte, apeteces otros tantos, y lo que vas amontonando no satisfacen tu avaricia, sino que la enciende. Como para los ebrios el tener junto a sí vino es ocasión para beber, así los que acaban de hacerse ricos después de adquirir muchas cosas desean aún más, alimentando su enfermedad a la vez que amontonan y produciéndoles sus ansias un efecto contrario al que ellos buscan. Porque no les alegran tanto los bienes presentes, con ser tan abundantes, cuanto les entristecen los que les faltan, o mejor dicho, los que ellos creen que les faltan; de suerte que siempre está su ánimo preocupado, luchando por adquirir más. Cuando habían de alegrarse y estar en paz por ser más ricos que muchos, se amargan y se entristecen de que haya alguno que otro más rico que les supere.

El hombre que se hace esclavo de las cosas terrenales, del poder temporal, de las apariencias, se sujeta a pasiones que lo hacen padecer frente a un mundo de ofertas y una sociedad de consumo. Se ha desvirtuado el amor y se da mas interés a las apariencias y a la búsqueda insaciable de riquezas. Se gasta una persona ambiciosa y avarienta su salud buscando dinero y después pierde su dinero tratando de recuperar su salud. El Sacerdote que ama las riquezas se hace hostil con quienes no le representan un ingreso económico o un beneficio que amontone y satisfaga su deseo de poseer. Para un Ministro de este tipo, lo único que le preocupa es cuando dinero y riqueza le puede suministrar el rebaño pero no el trabajo pastoral. Los valores de los que aman las riquezas y las posesiones materiales, se manifiesta en que todo lo ve por el lente de la posición económica o burocrática.

 Un Sacerdote que se deje seducir por el dinero, es como un Fariseo que predica pero no practica, es un burócrata, un funcionario de las tentaciones y sus sentimientos se enfrían a tal punto que a diferencia de su Maestro, se vuelve mezquino y no lo conmueve el dolor del hermano y mas aun de sus propios hijos. Lo que nos dice una vez mas San Basilio, la vida del rico es una batalla por superar cada día las cantidades de dinero y de riqueza, acumulando exagerada mente. Pierde la riqueza espiritual y gana el mundo, pero de qué sirve ganar el mundo si se pierde el alma.

Cuando alcanzan a uno de estos ricos enseguida se esfuerzan por igualar a otro que lo es más; y cuando alcanzan también a este pasan su emulación a otro. Como los que suben una escalera tienen siempre un pie levantado para ponerle sobre el banzo que sigue y no se detienen hasta que llegan al último; así estos no cesan de apetecer el poder hasta que, subidos a lo alto, se estrellan desde lo más alto de la desgracia.

Amados, atendiendo estas enseñanzas de nuestro Santo Padre y Gran Maestro Universal, San Basilio el Grande, estemos atentos de no cuidar de nosotros mismos tanto como del rebaño y recordemos que como Sacerdotes trabajamos por nuestra salvación y la de nuestros hermanos siendo doble nuestra misión y compromiso.

Un día no lejano, estaremos en la presencia de Dios, ante el tribunal de Cristo, la muerte no hace diferencia, este día llegará y toda oportunidad de arrepentimiento y enmienda de nuestra errores y fallas habrá acabado, así, fieles al Ministerio Divino, actuemos como hijos de la luz y mensajeros de la vida eterna, siendo sal de la tierra y luz del mundo.

La pregunta que a veces me suelo hacer, es si de verdad nosotros creemos lo que predicamos, si practicamos aquello que enseñamos, si vivimos lo que hablamos, o solo lo aplicamos para los demás creyendo que por ser Sacerdotes estamos aceptos de ello.

La vida se nos va, el tiempo se acerca en que seremos interrogados por el talento que nos fue entregado y entonces no habrá justificación para decir que lo hemos enterrado.

Dejemos de atesorar hermanos aquí en la tierra y pensemos en la vida eterna la cual está en Cristo, aquí solo peregrinos somos.

Los tesoros terrenales, se acaban con la muerte y todos debemos pensar en ello:

Saladino, famoso sultán de Egipto, 1150, quien fue conquistador de varias Naciones, mando que alo morir durante su entierro presidiera el ataúd, un soldado llevando en un palo alto un sencillo vestido  suyo con este letrero: VEAN AQUÍ TODO LO QUE SALADINO LOGRA LLEVARSE A LA TUMBA.

Igualmente dicen que en presencia de el Rey y famoso héroe Griego Alejandro el Grande, el sabio Diógenes escarbaba cuidadosamente entre un grupo de cráneos, y el Rey le preguntó que hacia, a lo que este respondió: Estoy averiguando cual de todas estas calaveras es la de tu Padre el Rey Filipo y no0 logro distinguirla de las demás.

Sencillamente, la muerte no hace distinción entre el que vivió en la opulencia y el que vivió en la pobreza, la diferencia está en los hechos que esta persona haya realizado y en la forma que haya actuado en el ejercicio de su paso por la faz de la tierra. 

SAN BASILIO NOS DICE AL RESPECTO: VAYAMOS A LOS SEPULCROS Y NO LOGRAREMOS DISTINGUIR ENTRE DOS ESQUELETOSQUIEN FUE UN GRAN GOBERNANTE  Y QUIEN FUE UN POBRE OBRERO.

Amados, que triste que nosotros, sacerdotes, pongamos toda nuestra esperanza en lo que es pasajero, siendo Ministros y portadores de bienes imperecederos.

Felipe II Rey de España antes de morir llamó a su hijo y levantando el manto le mostró su pecho llagado y le dijo:  FIJATE PRINCIPE COMO SE LLEGA A LA MUERTE Y COMO TERMINAN LAS GRANDEZAS DE ESTE MUNDO.

San Antonio Abad nos narra que cuando murió el Emperador Alejandro el Grande, verdaderamente admirable por sus hazañas,  un filosofo dijo: EL QUE AYER PISABA ORGULLOSAMENTE LA TIERRA, ESTA AHORA CUBIERTA POR ELLA...

El Señor en el Salmo 145: NO CONFIES EN LOS PRINCIPES, SERES DE POLVO SERES DE POLVOO QUE NO PUEDEN SALVAR. Exhalan su espíritu y vuelven al polvo y perecen sus planes. 

Hermanos, llamados estamos a la Vida Eterna, ella solo se da en Cristo, lo0 contrario es regresar a la nada de donde fuimos creados, ello es perecer y no haber vivido en la verdad.

No son muertos los que en paz descansan en el lecho de la tumbe fría, muertos son los que tienen muerta el alma y  viven todavía.

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Quiero igualmente referirme a la autoridad Jerárquica dentro de la Iglesia a fin de que no pequemos por desobediencia y caigamos en pecado por actuar de manera precipitada sin contar con la autoridad de el Obispo que es quien es directo sucesor de los Santos Apóstoles.

Dentro de toda comunidad Eclesial, existe el Obispo que es el Padre y Pastor, quien goza de una autoridad privilegiada en el amor y la orientación del pueblo de Dios. A su vez el Obispo está dentro de nuestra Santa Iglesia en Comunión con los demás Obispos, formando el gran Colegio Apostólico, del cual es el Patriarca Ecuménico Padre y Prima Inter. Paris en el amor sin detrimento de ninguna jurisdicción.

En este sentido, debemos examinar paso a paso lo que nos dicen los Padres de la Iglesia y entenderemos mejor el papel de nuestro Padre y pastor y de los diferente4s Pastores que dirigen las diferentes Diócesis, Metrópolis y Arzobispados dentro de la Iglesia ortodoxa, no sin dejar a un lado el valor inmenso de la Institución Patriarcal.  Son en la actualidad, 14 las Iglesias Patriarcales y Autocéfalas de la Iglesia Ortodoxa. La Iglesia Ortodoxa a diferencia de lo que llegan a pensar algunos occidentales es una, solo que esta dividida en Jurisdicciones administrativamente autónomas y unidas en la fe, la doctrina y el culto litúrgico.

No todos son elegidos para un ministerio, por ello el mismo Señor, instituyo el Misterio o Sacramento del Orden, para que existan personas dedicadas al Pastoreo y cuidado del rebaño, así como designo al Obispo con autoridad para ser guía de su comunidad e instituir Sacerdotes y Diáconos que sirvan a la grei.

San Ignacio de Antioquia o Theoforos, nos presenta el Ministerio del Obispo como punto de Unidad, Veamos:

Seguid todos al Obispo, como Jesucristo al Padre, y al colegio de Presbíteros como a los apóstoles. En cuanto a los diáconos, reverenciadlos como al mandamiento de Dios. Que nadie sin el Obispo haga nada de lo que atañe a la Iglesia. Solo aquella eucaristía ha de ser tenida por válida, la que se hace por el obispo o por quien tiene autorización de él. Dondequiera que aparece el Obispo, acuda allí el pueblo, así como dondequiera que está Cristo, allí está la Iglesia universal. No es lícito celebrar el bautismo o la eucaristía sin el Obispo. Lo que él aprobare, eso es también lo agradable a Dios, a fin de que todo cuanto hagáis sea firme y válido... El que honra al obispo, es honrado de Dios. El que hace algo a ocultas del Obispo, rinde culto al diablo. Que todo, pues, redunde en gracia para vosotros... (Carta a Esmirna, 8-9).

La perfecta unidad con Dios, se da en una comunidad en la cual todos están en unidad con su Obispo, no se puede concebir una comunidad parroquial sin no está en comunión con su Metropolita, si no obedece a su Jerarca, siguiendo el ejemplo de amor y unidad que emana de la Santa Trinidad, así los cristianos unidos a su Obispo están en Unidad conformando y formando Iglesia. El Ministerio Litúrgico y pastoral de un sacerdote debe estar siempre sujeto a la autoridad de su Obispo, sin Él nada y con Él todo. Un Sacerdote que pretenda desconocer a su Obispo es como un Cristiano que no reconozca a Cristo. Todo ministerio ejercido en desobediencia de la autoridad inmediata del Obispo es invalido e infértil. Digo esto, cuando hoy se presentan en nuestras comunidades y países personas que dicen ser sacerdotes, pero que no han sido ordenados por Obispos verdaderamente constituidos y consagra, personas que cometen simonía pues solo han llegado a auto nombrasen sacerdotes pero carecen de la sucesión apostólica y no están en unidad con un Obispo verdadero. Son ruedas sueltas que usurpan funciones litúrgicas para su propio beneficio.

Sigue diciendo San Ignacio en referencia a este tema:

Os conviene concurrir con el sentir de vuestro obispo, como ya lo hacéis, porque, en efecto, vuestro colegio de Presbíteros, digno de este nombre y digno de Dios, está con vuestro Obispo en una armonía comparable a la de las cuerdas en la cítara: vuestra concordia y vuestra unísona caridad levantan así un himno a Cristo. También los Laicos tenéis que formar como un coro, de suerte que, unísonos en vuestra concordia, y tomando unánimemente el tono de Dios, cantéis a una voz al Padre por medio de Jesucristo, y así os escuche y os reconozca por vuestras buenas obras como melodía de su propio Hijo. Os conviene, pues, manteneros en unidad irreprochable, a fin de estar en todo momento en comunión con Dios.

La Iglesia no es un cúmulo de grupúsculos independientes, sino la catolicidad de todo los fieles en unidad a su colegio presbiteral y bajo la autoridad de su Padre y Pastor que es el Obispo, así como cristo esta en Unidad con el Padre y el Santo Espíritu. Por ello no debe existir dentro de la Iglesia una disparidad en el trabajo pastoral que violente los lineamientos de el Primado Jerárquico, aun existiendo Obispos auxiliares, ellos a su vez deben estar sujetos al quien es el Metropolitano. Los Obispo por su parte están en unidad y en cada Patriarcado existe el Sínodo que como autoridad, presidida por elo Patriarca determina los caminos pastorales a seguir.

Yo en poco tiempo he podido llegar a una gran intimidad con vuestro Obispo, intimidad no humana. sino espiritual. Cuanto más os he de llamar dichosos a vosotros, que estáis compenetrados con Él, como la Iglesia con Jesucristo, y como Jesucristo con el Padre, a fin de que todo resuene armoniosamente en la unidad? Que nadie se engañe: Si uno no está dentro del ámbito del altar, se priva del pan de Dios. Porque si la oración de uno o dos tiene tanta fuerza, mucha mayor será la del Obispo con toda la Iglesia.

Si tienes en mente ejecutar cualquier acción, que ella cuente siempre con la aprobación de el Obispo, ya que tu eres un enviado del Obispo a evangelizar y el Obispo Responde a Dios por tu rebaño y por tu labor Pastoral. Todo Obispo busca buenos trabajadores para la viña, procura que su clero sea el mejor ya que al final es Él quien tiene la mayor responsabilidad ante el Señor por las ovejas. 

Al Obispo le revistió el Señor de autoridad para instituir Presbíteros y Diáconos para cada comunidad y necesidad, es entonces el Obispo tu Padre y pastor, luego debes estar en unidad con él como la Iglesia está con Cristo, ya que si no lo estas eres como la rama que cae del árbol y pierde su verdor y se seca.

Un Sacerdote sin obediencia a la autoridad de su Obispo no es realmente sacerdote. Como lo resalta San Ignacio solo la Liturgia y los Sacramentos o Misterios celebrados con la autorización del Obispo son validos, lo demás es invalido y anticanónico.  Un sacerdote o Diacono que no este en plena comunión con su obispo es como un soldado que ha desertado de su batallón y que pretende ejercer en nombre del su unidad cualquier autoridad.

Nadie puede por ejemplo representar aun institución si no hace parte de ella y si se ha separado de ella ya no goza la debida representatividad y esto es engaño. Así el sacerdote que no está en unidad a su Obispo, es una imitación de algo que no es, una imitación que puede parecer pero que no goza de la esencia y valor que posee el original. Hoy, muchos han generado corrientes que quieren pervertir a la Iglesia, tentando a los fieles a desconocer este hecho, el de la autoridad que posee el Obispo, pero se olvidan de la Sucesión apostólica.

Es indudable que en el sentido espiritual y moral, todos los hombres son iguales ante Dios, quien sin preferencias los juzga y les tiene piedad, como a Sus hijos. Sin embargo, el Apóstol  San Pablo hace la comparación con el cuerpo humano, donde los distintos órganos cumplen diversas funciones; así en la Iglesia es necesaria distinta jerarquía de los servidores de Dios. No la gente, pero el Mismo Señor Jesucristo "y él mismo constituyo a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros pastores y maestros; a fin de perfeccionar a los santos para la obra de ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo" (Efes. 4:11-12).

Acaso no escogió Cristo el Señor a 12 Apóstoles, y porque hizo esta selección?  Si cualquiera pudiese ser pastor del rebaño, que sentido tendría entonces que el hubiese escogido a los 12 o a los 72, que les hubiese revestido de autoridad. Ni siquiera la Santísima Virgen Maria quien es la mas privilegiada dentro del genero humano, estuvo la noche en que el Señor instituyó la Eucaristía y dijo a los Apóstoles Haced esto en memoria mía. No fue a los 12 hermanos a quien después de resucitar  se les pareció y dijo:

¡COMO EL PADRE ME ENVIO ASI YO OS ENVIO!

Por ello dice San Ignacio que el Obispo es imagen de Cristo, pues tiene las misma función y tarea, ha sido enviado para atar y desatar y los sacerdotes sujetos a dicha autoridad pueden mediante orden proferida por Él, por el Obispo así como este la recibió del Señor, ejercer tal ejercicio litúrgico de reconciliación.

Paulatinamente se producía la selección y la preparación de los primeros servidores de la Iglesia. Casi desde los primeros días de Su prédica, el Señor Jesucristo separó unos hombres entre sus oyentes, y los preparó para ser Sus mensajeros y continuadores de Su obra. Él les encargó traer nuevos discípulos por el medio de enseñanza y bautismo (Mat. 28:19), realizar la Eucaristía (Luc. 22:16), absolver los pecados (Jn. 20:21-23), difundir y fortalecer a la Iglesia, fundada por Él. "Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remetidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos" (Jn. 20:21-23). Algo más tarde, dijo: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén" (Mat. 28:19-20). Aquí, Jesucristo no solo apoderó Sus elegidos discípulos para el servicio apostólico, sino también les fortaleció con el don especial del Espíritu Santo. Plenamente, este don ellos recibieron después de la Ascensión del Señor al Cielo, en el día de Pentecostés (Hech. 2-do cap.).

 El Padre envió a el Hijo a traer la salvación, por tanto el Ministerio Episcopal, tiene en si esta misión que esta unida y es prolongación de nuestro Sumo Sacerdote y Único infalible Cristo nuestro Dios Y Señor.

Luego de decir esto, los reviste de autoridad, pero no es una autoridad terrenal, sino espiritual, esta se manifiesta allí cuando les dice:

¡RECIBID EL ESPIRITU SANTO, A QUIENES LES PERDONEIS LOS PECADOS LES QUEDARAN PERDONADOS Y A QUIENES SE LOS RETENGAIS LES SERAN RETENIDOS!

Creo Que no puede ser mas claro la magnánima dignidad del Obispo dentro de la Iglesia, sucesor es de los Apóstoles, portador de esta tarea, ungido con el Ministerio Episcopal que es verdaderamente precioso y Padre de la comunidad de fe que preside. Por ello el mismo Apóstol Pablo no duda en decir yo soy Vuestro Padre en la fe. En verdad hermanos que si este Ministerio no existiese, sucedería con nuestra Santa Iglesia como sucede con los grupos Pseudo cristianos, que se han dividido y engañados por el rapaz dispersan las ovejas y desdeñan de este Santo Ministerio.

TODO LO ACONTECIDO CON  LOS APÓSTOLES LO TOMARON COMO UNA INDICACIÓN SUPERIOR. NO FUE DECISIÓN TOMADA POR ELLOS, NI POR LA SOCIEDAD, NI POR CONDICIONES EXTERNAS, SINO EL MISMO DIOS LES ENCOMENDÓ LA MISIÓN DEL SERVICIO APOSTÓLICO. "Y TODO ESTO PROVIENE DE DIOS, QUIEN NOS RECONCILIÓ CONSIGO MISMO POR CRISTO, Y NOS DIO EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN" - DIJO EL APÓSTOL PABLO SOBRE EL LLAMADO QUE RECIBIÓ (2 Cor. 5:18).

Los que creyendo tener la verdad y solo entendiendo desde su pobreza, no cuentan con la sabia orientación de un Padre y Pastor y por ello forman sectas que son solo una imitación falsa de la verdadera Iglesia de Cristo.  Como llegaron a ser Pastores si no fueron ordenados y no hubo un verdadero sucesor de los Apóstoles que les impusiese las manos y les trasmitiera el Don del Ministerio presbiteral. Se dicen Pastores, pero basta ver la Santa Escritura para comprender como cuando hubo necesidad, la Iglesia se reunió y escogió Ministros para el servio Eucarístico. Los eligieron y así les fueron impuestas las manos para que fueran Presbíteros y Diáconos, para que sirvieran en la cena Eucarística.

Quien pues ha instituido a estos que se dicen ser pastores y haber sido elegidos del Altísimo, no serán victimas de su propio engaño. Si el Apóstol pablo exorta a Timoteo a estar atento a quien impone las manos, no es verdad entonces que la sucesión apostólica y el Ministerio Sacerdotal es algo serio y verdadero.

Como se ve del Nuevo Testamento y de los antiguos documentos cristianos, la consagración al sacerdocio (obispo, presbítero o diácono) siempre se cumplía por la imposición de las manos de los que consagran, sobre la cabeza del consagrado. En el libro de los Hechos está escrito sobre la consagración de los 7 diáconos: "a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos" (Hech. 6:6). Sobre la consagración de los presbíteros en Listra, Iconia y Antioquia, san Lucas escribe: Pablo y Barnaba "constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído" (Hech. 14:23). Ap. Pablo recuerda a su discípulo Tito, obispo de Creta: "Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé" (Tit 1:5), pero haciéndolo "No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro" (1 Tim. 5:22), se ve de esto, que el que consagra se responsabiliza por el consagrado.

 

En el sentido de quienes forman y fomentan divisiones, San Ignacio continua asi su exposición:

El que no acude a la reunión común, ese es ya un soberbio y se condena a si mismo, pues está escrito: «Dios resiste a los soberbios.» Pongamos, pues, empeño en no enfrentarnos con el Obispo, de suerte que así estemos sometidos a Dios. Cuanto uno vea más callado a su Obispo, más ha de respetarle. Porque a todo el que elija el padre de familias para gobernar su casa hemos de recibirle como al mismo que lo envía. Es, pues, evidente, que hemos de mirar al Obispo como al mismo Señor... (Carta a los Efesios, 4-6).

Así me pregunto a diario, este Santo varón, discípulo de Pedro, quien dio la vida por Cristo durante la época del emperador Trajano durante la celebración de la conquista  de la Dacia, hoy Rumania, por parte de Roma, pudo estar equivocado o si tiene la razón donde quedan los que denigran de la sucesión apostólica?

Pero veamos que mas nos dice en referencia a la unidad de la Iglesia y la suceción apostólica, al lugar del Obispo dentro de la Iglesia y a la dignidad del mismo, el cual siendo Padre, tiene como función orientar su comunidad, presidirla y ser imagen de Cristo quien habla a través de él y de su cuerpo presbiteral y diaconal a la comunidad que le ha sido encomendada.

Os exhorto a que pongáis empeño en hacerlo todo en la concordia de Dios, bajo la presidencia del Obispo, que tiene el lugar de Dios, y de los presbíteros que tienen el lugar del colegio de los apóstoles, y de los diáconos, para mí dulcísimos, que tienen confiado el servicio de Jesucristo, quien estaba con el Padre desde antes de los siglos, y se manifestó al fin de los tiempos. Así pues, conformaos todos con el proceder de Dios, respetaos mutuamente, y nadie mire a su prójimo según la carne, sino amaos en todo momento los unos a los otros en Jesucristo. Nada haya en vosotros que pueda dividiros, sino formad todos una unidad con el obispo y con los que os presiden a imagen y siguiendo la enseñanza de la realidad incorruptible. Así como el Señor no hizo nada sin el Padre, siendo una cosa con él —nada ni por sí mismo ni por los apóstoles así tampoco vosotros hagáis nada sin el obispo y los presbíteros. No intentéis presentar vuestras opiniones particulares como razonables, sino que haya una sola oración en común, una sola súplica, una sola mente, una esperanza en la caridad, en la alegría sin mancha, que es Jesucristo. Nada hay mejor que él. 

 

Es importante resaltar, que la imposición de las manos se tomaba no sólo como signo indicador de la designación, sino también como transmisor de la invisible, pero real y perceptible fuerza Divina. Sólo en este plano se tornan comprensibles las palabras del Apóstol  Pablo a Timoteo, al cual consagró como obispo de Efeso: "No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbíterio" y luego "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos" (1 Tim. 4:14; 2 Tim. 1:6).

 

Corred todos a una, como a un único templo de Dios, como a un solo altar, a un solo Jesucristo, que procede de un solo Padre, el único a quien volvió y con quien está... (Carta a los de Magnesia, 6-7).

 

Esta unidad, quebrantada por diversas razones, ha llevado a que las nuevas organizaciones religiosas, no asuman ni comprendan la sucesión apostólica, sino que se formen sectas que en vez de contribuir a la unidad del pueblo de Dios, han generado procesos fanáticos donde no existe mas que corrientes radicales que entienden la escritura de manera literal y que desconocen que existe dentro de la Iglesia una Jerarquía Instituida y la cual se ha conservado desde todo tiempo, no solo en la Iglesia Ortodoxa, sino en la Iglesia Hermana Católica Romana y todas aquellas Comunidades de fe que tienen sus raíces en los tiempos Apostólicos y porque no decirlo en los tiempos en que Cristo Jesús Instituyo la Iglesia. Recuerdo aquí que durante 1054 años, la Iglesia Ortodoxa y Católica Romana estaban unidas y que errores humanos han generado la División que nos aqueja hasta el presente, sin que hayamos podido superarla.

 

En el mismo tiempo, consagrando a los elegidos para distintos puestos de la Iglesia, los Apóstoles se daban cuenta, que la causa primordial de todo era - Dios, y no ellos: "Ténganos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios" (1 Cor. 4:1). A los pastores de Efeso el apóstol Pablo decía: "Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por Obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre" (Hech. 20:28).

 

Existe la tendencia de llamar o traducir del griego la Palabra Obispo por superintendente, pero esta solo fue utilizada durante los tiempos apostólicos para designar a quien ejercía la cabeza de la Iglesia como Ministerio u Obispo.

 

Desde los más tempranos tiempos en la Iglesia Ortodoxa se seguía muy estrictamente la continuidad del legado apostólico, o sea, que cada nuevo obispo recibía su congregación de obispos, ordenados según la ley, y cuya consagración ascendía a los Apóstoles. De la "Historia de la Iglesia," del obispo Eusebio de Quesería (comienzo del siglo IV), sabemos que todas las antiguas iglesias locales guardaban listas de sus obispos en línea interrumpida. Esto permitía el rechazo de los intrusos.

San Irineo de Lion (III siglo) escribe: "Podemos enumerar a todos los obispos, consagrados en las iglesias, desde los Apóstoles hasta nuestros días" y efectivamente les fue enumerando. La misma opinión sobre la importancia de la sucesión expresa Tertuliano (siglo III). Él escribe sobre los herejes de su tiempo: "Que nos muestren el comienzo de sus iglesias y la lista de sus obispos con la sucesión directa de los Apóstoles o sus ayudantes, que hallan tenido largo trato con los mismos. Porque las iglesias apostólicas llevan sus listas de obispos así: la de Smirna presenta a Policarpo (comienzo del siglo II), consagrado por Apostol Juan; Romana - Clemente, impuesto por Apóstol Pedro; igual que otras iglesias, que indican a sus obispos elevados por los Apóstoles y que son brotes de la semilla apostólica.

 

Así hermanos, vemos el valor que tenía ya desde estos tiempos la sucesión Apostólica, además que el Obispo debe ser instituido como tal mediante la imposición de las manos de por lo menos 3 Obispos Canónicos y Legítimos, aunque el número adecuado son 7. En algunos casos existe el hecho de decir es que yo fui ordenado por el obispo fulano, pero resulta que ni el Obispo que ordena es legitimo ni canónico y mucho menos su ordenado. No basta con decir que se es obispo, es necesario estar en verdadera comunión con la Iglesia, si no este Ministerio es estéril e infértil.

Si la cadena de sucesión, por cualquier causa se interrumpe, las consagraciones subsiguientes no son genuinas y los oficios y sacramentos realizados por estas personas, carecen de Gracia. Esta condición es tan seria, que la ausencia de sucesión de los obispos en tal o cual denominación cristiana, la priva de ser una iglesia verdadera - a pesar que la enseñanza dogmática de ella sea correcta. Este entendimiento la Iglesia poseía desde su comienzo.

En Estados Unidos, existen Obispos de todos los sabores y colores, así desde allí coordinan diversas organizaciones que se dicen Iglesias, existen Ortodoxos de Rito Latino, lo cual es inconcebible, ya que estos sujetos desconocen la tradición Bizantina y se dedican generalmente a ejercer un Ministerio que carece de la patente, existen antiguos católicos y otras denominaciones que generalmente y para usufructuar a los fieles de las Iglesias Históricas, utilizan sus nombres para acrecentar negocios de tipo personal y enriquecerse a costa de la ignorancia existente entorno al fenómeno religioso.

Existen en la Iglesia los grados del sacerdocio, ellos están establecidos desde las Primeras Comunidades cristianas, no es un juego, es supremamente serio y no se ha constituido por iniciativa humana, sino por inspiración Divina.

Del concepto que Jesucristo es Sumosacerdote (Heb. 7:26-28), se debe concluir, que Él ha de tener sacerdotes. (Textos sobre este tema son: Mat. 18:17, 28:19-20; Jn. 20:21-23; Hech. 8:14-17, 14:23, 20:28; Sant. 5:14; 1 Ped. 5:1-5; Rom. 10:15; 1 Cor. 3:9-12, 4:1-2. 4:15. 12:12-31; Gal. 1:1; Ef. 4:11-16; 1 Fes. 5:12-13; 1 Tim. 4:14, 5:17-18, 5:22; 2 Tim. 1:6-7, 4:13; Tit. 1:5-10; Heb. 5:4, 10:25, 13:7 y 17). El Nuevo Testamento distingue tres niveles de sacerdocio: obispo, presbítero y diácono. Cada uno de ellos, en los límites de su grado, continúa la obra de los Apóstoles.  

Profundicemos un poco mas:

Sobre los presbiterios leemos en los Hechos. Apóstol Pablo, "constituyeron presbíteros en cada iglesia (Listra, Iconia, Antioquia) y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído" (Hech. 14:23). Apóstol Santiago encomendó a los presbíteros de realizar el Sacramento de la Unción para sanar a los enfermos: "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la Iglesia, y oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor" (Sant. 5:14).

El Apóstol Pablo exhortaba a los creyentes de honrar a los presbíteros como corresponde a su servicio. "Los Presbiteros, que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: 'No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario'" (1 Tim. 5:17-18). Y en otro lugar sobre el mismo tema: "Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de obra. Tened paz entre vosotros" (1 Tes. 5:12-13).

No es hermanos esto una prueba patente de que el Ministerio Sacerdotal o (Ierosinh) en griego y la sucesión (diadoch) han existido desde el comienzo de la Iglesia, por ello los cristianos deberían indagar cuando un Pseudo presbítero o Pseudo Iglesia llega a tocar su puerta, ya que el peligro es latente en todo tiempo y podemos decir que el rapaz también usa anteri, sotana o se viste de religioso para engañar a los mas débiles.

El servicio de los obispos es superior. Los obispos de la Iglesia son sucesores directos de los Apóstoles y continuadores de su obra. A ellos, el ap. Pablo se dirige: "Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre" (Hech. 20:28). De estas palabras se ve, que sobre los obispos reposa la responsabilidad por la Iglesia - la pureza de su enseñanza, la perfección moral de sus miembros y la buena organización de la vida de la iglesia. Como ejemplo de los obispos del primer siglo, se puede indicar a Timoteo, Obispo de Efeso, a quien están dirigidas 2 epístolas, y a Tito, obispo de Creta - una.

El obispo, en primer termino, es el principal maestro en su iglesia, tanto para los feligreses, como para los sacerdotes. Esto testimonian las epístolas del San Pablo a Timoteo, a quien él, con especial énfasis, indica: "Ten cuidado de tí mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a tí mismo y a los que te oyeren" (1 Tim. 4:16; 2 Ti, 4:2-5). A Timoteo fue encomendada la preparación de los futuros obispos (2 Tim 2:2), para que él observe a los presbíteros en su servicio de enseñanza, y los de mayor celo, les otorgue una especial dignidad (1 Tim. 5:17). La regla apostólica 58-a dice: "El obispo negligente del clero y del pueblo, y que no les enseña la devoción, que sea excomunicado, y el que sigue con esta indolencia y pereza, que sea expulsado". Las directivas apostólicas, donde se recomienda a los obispos vigilar para que se conserven en la Iglesia la pureza, la verdad y las reglas de los Concilios, ordenan que: "los oficiadores todos los días y especialmente los domingos, den la enseñanza de la vida piadosa al clero y al pueblo." Por esta razón los antiguos apologistas del cristianismo afirmaban, contra los herejes, que la verdadera tradición y la enseñanza de Cristo, se conservaron en la Iglesia desde los Apóstoles, gracias, justamente, a la ininterrumpida sucesión de los obispos.

En segundo termino, el obispo, por la fuerza del Espíritu, es el superior oficiador sagrado y realizador de los Sacramentos en su diócesis. Algunos actos sagrados son exclusivamente de su incumbencia desde la antigüedad hasta nuestros días. Así, él solamente puede consagrar al sacerdocio y otros cargos de la Iglesia, en base a la palabra Divina (Tit. 15; 1 Tim 5:22), reglas de los apóstoles, Santos Concilios y la enseñanza unánime de los santos Padres de la Iglesia, quienes consideraban esta regla como la más importante, la preeminencia del obispo sobre el sacerdote y decían: "el orden del obispo es indispensable para crear a los padres espirituales en la Iglesia, aumentar su cantidad". El otro rango, el del presbítero, con el Bautismo, hace nacer cristianos, crecer la Iglesia, pero no a los padres y maestros. El sacerdote no puede ser considerado igual al obispo. Solo el obispo tiene poder de bendecir el miro(Miro), el corporal(antimision) y la ara (altar del sacrificio). El obispo, por consiguiente, es el primer gobernante en la zona de su Iglesia (Hech. 20:28; 1 Tim. 5:19). El debe velar por el cumplimiento de los Mandamientos de Dios y las leyes eclesiásticas, dirigir la vida de las Iglesias de su diócesis y nombrar los sacerdotes para las parroquias.

Esto hermanos, es prueba clara de la misión que cumple el Obispo en la Iglesia y de cómo se requiere que el clero profundice mas esta relación que debe existir entre el Presbítero y los diáconos con su Obispo.

Obispo Athanasio y Archimandrita Timotheo

Editado por: Arcipreste Juan Bautista - Octubre 2003