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Santa Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa 

         

Parroquia de San Lorenzo - Torres de la Alameda, Rancagua 6ª R.

                    

 Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

Jueves 9 Junio de 2005

Tropario Tono 4: Ascendiste con gloria, oh Cristo nuestro Dios; y  regocijaste a tus discípulos con la promesa del Espíritu Santo. Porque creyeron en tu bendición de que Tú eres verdaderamente el Hijo de Dios, el Salvador del mundo.

 

Kontakion:Tono 6: Habiendo cumplido el plan divino para nuestra salvación y habiendo reconciliado a la Tierra con el Cielo, ascendiste Victorioso. Oh Cristo Dios nuestro, sin dejarnos, sino permaneciendo inseparable y prometiendo a los que te aman: ¡Yo estaré con vosotros siempre hasta el fin de los tiempos y nadie podrá contra vosotros! 

EPÍSTOLA

Prokimenon (Salmo 56):Exátate oh Dios, sobre los cielos y Tu  gloria sea sobre toda la Tierra. Presto esta mi corazón; oh Dios, Dispuesto esta mi corazón. Te cantaré y entonaré Salmos.

 

LECTURA  DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES (1;1-12)

Hermanos: “El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio  hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo. A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.  Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, « que oísteis de mí:  Que Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días».  Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?». El les contestó: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad,  sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»  Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.  Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco  que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo.»  Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, el espacio de un camino sabático.”

Aleluya, aleluya, aleluya! Pueblos, aplaudid con las manos, Aleluya, aleluya, aleluya! Aclamad a Dios con voces de alegría! Aleluya, aleluya, aleluya!

EVANGELIO

 

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS  (24;36-53)

En aquel tiempo: “Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.»  Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu.  Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Tocadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo.»  Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies.  Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?»   Ellos le ofrecieron parte de un pez asado.  Lo tomó y comió delante de ellos.  Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: “Es necesario que se cumpla todo lo  que la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos  acerca de mí.”»   Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras,  y les dijo:  «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara  de entre los muertos al tercer día   y se predicara en  su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.   Vosotros sois testigos de estas cosas.   «Mirad, y voy  a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por  vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que    seáis revestidos de poder desde lo alto.»   Los sacó  hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo.   Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.   Ellos, después    de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con     gran gozo,  y estaban siempre en el Templo  bendiciendo a Dios.”

Hirmos : Subió Dios por entre aclamaciones, Oh Señor, al son de las  trompetas. Aleluya, aleluya, aleluya!

Después de la Comunión:

Sac: Salva, oh Dios, a tu pueblo y bendice tu heredad.

C.: Hemos visto la luz verdadera, hemos recibido el Espíritu Celestial; hemos hallado la verdadera Fe; adoramos la Trinidad Indivisible, pues esta nos ha salvado.

En la Bendición final: “Aquel que, entre nosotros subió victorioso a los cielos ... .”

 

Hoja  editada  por: Padre  Juan Bautista Vásquez y María Gabriela Vásquez Moncayo  – 

Chile  

Web: http://www.ortodoxo.cl           

 

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