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LOS SIETE CONCILIOS ECUMÉNICOS  

por Pablo Manuel Alvarez 

(Obispo ortodoxo)

 

BREVE RESÚMEN DE LOS

 

SIETE CONCILIOS ECUMÉNICOS

 

para el fácil conocimiento y

  comprensión de los más jóvenes.

 1º

Concilio Ecuménico I de Nicea

 

         Convocado por el Emperador Constantino el Grande contra los arrianos, tuvo lugar en Nicea el año 325 con la asistencia de 318 Obispos.

 

Controversia Arriana

 

         Arrio negaba la divinidad del Hijo, “consubstancial” al Padre. Si Jesús nació, hubo entonces un tiempo en el que no existía. Si El se convierte en Dios, hubo un tiempo entonces en que no lo era.

         El Concilio declaró las enseñanzas de Arrio una herejía inaceptable para la Iglesia y decretó que Cristo es Dios, siendo de la misma esencia con Dios el Padre.

 

El Credo

 

         La primera parte de los siete artículos del Credo fue ratificado en este Primer Concilio Ecuménico quedando así:

Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no hecho; consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió de los cielos y se encarnó del Espíritu Santo y de María Virgen, y se hizo hombre. Fue crucificado bajo Poncio Pilato, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las escrituras; y subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre; y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a vivos y a muertos; y su reino no tendrá fin.”

 

         Este Concilio sancionó los privilegios de las tres sedes patriarcales de Roma, Alejandría y Antioquía, y extendió a toda la Iglesia la costumbre romana, concertando la fecha de la celebración de la Pascua.

 

Defensores de la Ortodoxia

 

San Atanasio el Grande y San Basilio el Grande.

 

         *San Atanasio (297-373) Padre de la Iglesia, fue un valiente campeón de la Ortodoxia. Pasó diecisiete de sus cuarenta y cinco años como Obispo de Alejandría, en el exilio.

 

*San Basilio (330-379) tenía un instinto natural de dirigente y organizador. Habló y escribió sobre el arrianismo. Fundó hospitales y orfanatos, entre otras cosas. Revisó y puso al día la Divina Liturgia. Contribuyó grandemente al Monacato (Este y Oeste) y fue uno de los famosos Padres de Capadocia (junto con San Gregorio de Nisa, su hermano menor, y San Gregorio Nacianceno, el Teólogo, su íntimo amigo). Los Capadocios, junto a San Atanasio el Grande, trazaron el modelo para expresar las doctrinas referentes al misterio de la Santa Trinidad.

 

San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo son llamados los Tres Jerarcas.

                                

 

Concilio Ecuménico I de Constantinopla

 

         Convocado por el Emperador sevillano Teodosio el Grande contra las tendencias arrianizantes y de los macedonianos que negaban la divinidad del Espíritu Santo, tuvo lugar en Constantinopla en el año 381 con  la asistencia de 150 Obispos.

 

Controversia Macedoniana

 

         Macedonio, al  igual que Arrio, malinterpretó las enseñanzas de la Iglesia sobre el Espíritu Santo.  Él enseñaba que el Espíritu Santo no era una persona  sino solamente un poder de Dios. Por lo tanto el Espíritu era inferior al Padre y  al Hijo.

         El Concilio decretó que había un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

         Gregorio de Nisa aporta la idea de que las operaciones de las personas trinitarias son distintas, pero atestiguan una sola esencia. El Padre es todo poder, el Hijo es el poder del Padre y el Espíritu Santo es el Espíritu del poder del Hijo. Hay que tributar la adoración suprema al Espíritu Santo, lo mismo que al Padre y al Hijo.

 

El Credo

 

      Los santos padres del Concilio añadieron cinco artículos al Credo, quedando concluido así en el texto griego y se le llamó “Símbolo Niceno-Constantinopolitano”

Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador; que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo es adorado y juntamente glorificado; que habló por los Profetas. En una sola Iglesia, Santa, Católica y Apostólica. Reconocemos un solo bautismo para la remisión de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero. Amen.

En este Segundo Concilio Ecuménico se recuerda y confirma el I Concilio de Nicea, y condena y anatemiza a los grupos y facciones heréticas. Condena las doctrinas heréticas de Pelagio y Celestino que negaban la transmisión del pecado de Adán a su descendencia. Pone orden en los límites de la Jurisdicción de los Obispos en sus respectivas diócesis. Acepta los Tomos de Roma y Antioquía y se aprueba que el Obispo de Constantinopla debe tener la Primacía de Honor, detrás del Obispo de Roma, pues Constantinopla es la Nueva Roma.

 

Defensores de la Ortodoxia

 

         *San Gregorio Nacianceno, el Teólogo (329-390) fue un escolar que estudió en Atenas con San Basilio; fue nombrado Patriarca legítimo de Constantinopla (379), reemplazando al arriano Demófilo. Presidió el Segundo Concilio Ecuménico. Fue poeta y un pensador profundo escribiendo himnos, poemas, ensayos y sermones.

         *San Gregorio  de Nisa (331-396), hermano menor de San Basilio, fue un teólogo que sondeó profundamente en las verdades de la fe.

         *San Juan Crisóstomo (345-407) nació y se educó en Antioquía (Siria). Fue Patriarca de Constantinopla en 398. Es conocido por sus elocuentes y sinceros sermones. (Crisóstomo significa “boca de oro”).  Fue el responsable de la revisión de la Divina Liturgia. Murió en el exilio.

 

 Concilio Ecuménico de Efeso

 

         Convocado por el Emperador Teodosio II El Joven (nieto de Teodosio el Grande) en el año 431, y a petición de Nestorio que no llegó a asistir, tuvo lugar en Efeso, en la costa del Mar Egeo, el III Concilio Ecuménico. Estuvieron presente 200 Obispos.

         Nestorio admitía dos personas en Cristo. Enseñaba que la Virgen María dio a luz a un hombre, Jesucristo, no a Dios “Logos” (“La Palabra”, Hijo de Dios). El Logos moraba en Cristo, como en un templo. Consecuentemente la Virgen María debería ser llamada “Christotokos”, Madre de Cristo y no “Theotokos”, Madre de Dios.

         Este III Concilio Ecuménico comenzó el 22 de Junio del año 431 en la Gran Iglesia de Santa María en Efeso con los 200 Obispos contrarios a Nestorio. Los Obispos partidarios de Nestorio aún no habían llegado y el funcionario imperial les pidió que no comenzaran hasta la llegada de estos. Los reunidos no le hicieron caso y comenzó la Asamblea. En un solo día se condena a Nestorio y se aprueban los textos del Obispo Cirilo de Alejandría.  El 24 de Junio llegan los Obispos Orientales y cuando se enteran de lo ocurrido se reúnen bajo la presidencia de Juan de Antioquía y rechazan el procedimiento y el Concilio condenando y deponiendo a Cirilo.  

El 10 y el 11 de Julio se reúne de nuevo el Concilio y rechaza las enseñanzas de Nestorio como erróneas, ahora también con el visto bueno de los delegados romanos que habían llegado tarde. La Divinidad y la Humanidad de Cristo han sido unidas en la persona única de Cristo. La encarnación es la unión de Dios y el hombre dentro de la persona de Cristo encarnada. La Virgen María es declarada la Theotokos porque ella dio a luz no a un hombre sino a Dios convertido en hombre. La unión de las dos naturalezas de Cristo tuvo lugar de tal forma que una no perturbó a la otra.

El Credo

 

         El Concilio declaró que el texto del Credo decretado en el Primer y Segundo Concilio Ecuménico era completo y prohibió cualquier cambio, añadido o enmienda, determinando que a nadie sea lícito presentar otra fórmula de fe o escribirla o componerla fuera de la definida por los Santos Padres reunidos con el Espíritu Santo en Nicea.

 

Defensores de la Ortodoxia

 

         “San Agustín de Hipona” fue el encargado de combatir las doctrinas pelagianas amparado en la Palabra de Dios. El “Doctor de la Gracia” no acudió al Concilio, pues su ciudad episcopal se encontraba asediada por las tropas del ejército vándalo, aunque al parecer estuvo invitado. Las respuestas ortodoxas de San Agustín fueron aceptadas por el Concilio. “Sin la Gracias soberana de Dios, nadie puede obtener la salvación”. El Concilio consideró a San Agustín como varón de santa memoria y de gran ciencia. Muchos teólogos han pensado que el agustinianismo es la única teología integralmente sólida que ha poseído el cristianismo.

 

 

Concilio Ecuménico de Calcedonia

 

         Se celebró en Calcedonia, cerca de Constantinopla, en el año 451 bajo el Emperador Marciano con la asistencia de más de 500 Obispos. comenzó el 8 de Octubre en la Iglesia de Santa Eufemia y se clausuró el 1 de Noviembre.

         Fue el gran Concilio Cristológico contra los “monofisitas” que defendían una única naturaleza en Cristo. El Monofisismo es una creencia que afirma para Cristo una sola naturaleza divina (Monos=Solo y Physis=Naturaleza).

Este Concilio por el contrario demostró que en Cristo hay dos naturalezas, la Divina y la Humana, como se definió en los Concilios anteriores y condenó la teoría Monofisita.

Se confirma, entre otras cosas, el símbolo Niceno y el Constantinopolitano del I Concilio (año 325) y del II Concilio (año 381)

En el Canon 28 de este IV Concilio se aprobó que el segundo lugar de la Cristiandad es Constantinopla, “la Nueva Roma”. El texto dice: “Así como los Padres reconocieron a la vieja Roma sus privilegios porque era la ciudad Imperial, movidos por el mismo motivo, los obispos reunidos decidieron concederle iguales privilegios a la sede de la Nueva Roma, juzgando rectamente que la ciudad que se honra con la residencia del Emperador y del Senado, debe gozar de los mismos privilegios que la antigua ciudad Imperial en el campo eclesiástico y ser la segunda después de aquella”.  Este canon niega el origen divino del Primado Romano y lo reduce al simple hecho coyuntural de ser la capital del Imperio.

De ahí que cuando el Papa fue asumiendo cada vez más el rol político de Occidente como el único Patriarcado occidental, no pusiese ninguna objeción, pero cuando intentó extender su autoridad a Oriente comenzaron los problemas,  El Papa Nicolás I pretendió intervenir en el nombramiento de la sede bizantina, obteniendo un vivo rechazo. Además, el cambio que Occidente hizo en el “Credo” con el “filioque” alarmó al Patriarca Focio.  Sin embargo fueron las Cruzadas las que produjeron la ruptura definitiva, pues Oriente jamás olvidó los sacrilegios de los cruzados en 1204, cuando destruyeron el altar de Santa Sofía, despedazaron el iconostasio y sentaron a una Prostituta en el trono del Patriarca.  Los testigos reconocieron que quienes hacían aquello no podían ser cristianos en el mismo sentido que ellos.  No obstante, debemos mirar al pasado con tristeza en pro del ecumenismo.

Este Concilio también condenó el eutiquianismo, que no reconocía en Cristo la distinción de las dos naturalezas perfectas.

La versión del Credo de Dionisio “el Exiguo” no es aceptada por haber añadido el “filioque” 

 

 

 

Concilio Ecuménico II de Constantinopla

 

         Por segunda vez se celebra este IV Concilio Ecuménico en Constantinopla el año 553, bajo el Emperador Justiniano el Grande.  Estuvieron presente 165 Obispos.

         Este Concilio fue convocado con la esperanza de poner fin a las controversias entre Monofisitas y Nestorianos.

         El Concilio confirmó las enseñanzas de la Iglesia con respecto a las dos naturalezas de Cristo (divina y humana) y condenó ciertos escritos con enseñanzas Nestorianas.

         El Emperador Justiniano confirmó su fe Ortodoxa escribiendo el famoso himno “Solo Hijo Engendrado y Palabra de Dios” que en muchos lugares se canta durante la Divina Liturgia.

         También condenó los escritos de Ibas de Edesa, Teodoro de Mopsuestia y de Teodoreto de Ciro contra San Cirilo y el Concilio de Efeso. “Si alguno no anatemiza a Arrio, Eunomio, Macedonio, Apolinar, Nestorio, Eutiques y Orígenes, junto con sus escritos, este tal sea anatema”.

         A Sergio se le atribuye una nueva herejía llamada “monotelismo”, (una voluntad).   Por lo tanto se confirma que “en Cristo hay dos voluntades, como hay dos naturalezas, aunque sea una sola la Persona, que es la del Verbo”. El “monotelismo” se condenó en el siguiente Concilio Ecuménico.

 

Concilio Ecuménico III de Constantinopla

 

         Este VI Concilio Ecuménico se celebró nuevamente en Constantinopla el año 680 bajo el mandato del Emperador Constantino IV. Asistieron 170 Obispos.

         Convocado por este Emperador contra el “monotelismo” que afirmaba una sola voluntad en Cristo. Defiende la doble voluntad sin confusión ni división.

         El Concilio se pronunció así: “Cristo tiene dos naturalezas con dos actividades: como Dios obró milagros, resucitó y ascendió a los cielos; como hombre desempeñaba las actividades diarias normales. Cada naturaleza ejercía su propia voluntad. La naturaleza divina de Cristo tenía una tarea específica que desarrollar, al igual que su naturaleza humana. Estas naturalezas estaban místicamente unidas en la Divina Persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”

 

Defensores de la Ortodoxia

 

*“San Máximo el Confesor” (580-662) fue un simple pero iluminado monje que murió en el exilio en Cáucaso.”

 

*“San Andrés de Creta” (+740) participó en las deliberaciones del Concilio. Fue el autor del famoso “Canon” que se lee durante la Gran Cuaresma en las Iglesias Ortodoxas.”

 

5º/6º

 

QUINTO SEXTO CONCILIO ECUMÉNICO

 

         Tuvo lugar en Constantinopla en 692 en el Palacio Imperial en Trullo por lo que se le conoce también como “Concilio Trullano”

         Fue un suplemento del V y VI Concilios Ecumenicos por lo que se le conoce como el “quintosexto”. Su función fue puramente legislativa, ratificando los 102 cánones y las decisiones de los anteriores Concilios Ecumenicos.

         Se sancionaron los llamados “85 Cánones Apostólicos” y se aprobaron las decisiones disciplinarias (cánones) de ciertos Concilios regionales.  Este Concilio añadió una serie de decisiones disciplinarias, o cánones, a los ya existentes. El Concilio Quintosexto fijó el fundamento de la Ley Canónica Ortodoxa.

 

 

 

  

CONCILIO ECUMÉNICO II DE NICEA

 

         Tuvo lugar en esta ciudad del Asia Menor en el año 784 convocado por la Emperatriz regente Irene y con la asistencia de 367 Obispos.

         Este Concilio se centró en el uso de los iconos en la Iglesia y la controversia entre los “iconoclastas” (que atacaban la veneración de los iconos) y los “iconófilos”  (que veneraban a estas imágenes, pintadas y no esculpidas, como vasos del Espíritu Santo).  Se distinguió cuidadosamente el culto de veneración del culto de adoración, que solo es debido a Dios.

         El Concilio definió que los santos iconos pueden ser exhibidos en las iglesias de Dios, en los vasos sagrados y en las vestimentas litúrgicas, en las paredes y en las casas. Principalmente los de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y de nuestra Señora la Theotokos con los ángeles y gente santa.  Se definió que podían besarse y ser objeto de veneración y honor.”

         También se proclamó la tradición eclesiástica, escrita o no escrita.

         Entre Oriente y Occidente y entre sus capitales imperiales como fueron Roma y Constantinopla, hubo siempre antagonismo ya fuere en el aspecto político como en el religioso. A mediados del siglo IX, un ambicioso personaje ocupó la silla patriarcal, su nombre fue Focio; cometió toda clase de arbitrariedades y exacerbó los ánimos de los orientales contra Roma. Esta grave situación decidió la apertura de un nuevo Concilio, que desafortunadamente ya no fue Ecuménico.

 

  

Defensores de la Ortodoxia

 

         *“San Juan Damasceno” se llamaba Juan Manssur y fue educado en la Corte del Califato de Damasco llegando a obtener un puesto equivalente al de Primer Ministro. Fue un devoto Cristiano Ortodoxo. Entró en el Monasterio de San Sabas en Palestina donde escribió muchos poemas, himnos y tratados, uno de los cuales es “Una exposición exacta de la Fe Ortodoxa”. Esta obra es un sumario teológico sistemático de todas las doctrinas básicas de los primeros siete siglos. Esta monumental obra llegó a ser un clásico de la Teología Ortodoxa.

 

Triunfo de la Ortodoxia

        

         En 843 un Sínodo regional (Endemousa) fue convocado bajo la Emperatriz Teodora.  La veneración de los iconos fue solemnemente proclamado en la Catedral de Santa Sofía. Monjes y clérigos entraron en procesión y restauraron los iconos en los lugares establecidos. Ese día fue llamado del “Triunfo de la Ortodoxia”. Desde entonces este acontecimiento es conmemorado cada año en un servicio religioso especial el primer Domingo de Cuaresma; el “Domingo de la Ortodoxia”.

 

 

(Recopilado de varias fuentes con traducciones del francés

y del inglés por el O  Obispo Ortodoxo Pablo Manuel Alvarez )

 

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