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Muy Amado Clero y Fieles de Cristo:

 

La Anáfora de la Divina Liturgia Según San Basilio que celebramos toda esta cuaresma, contiene  una petición con la cual quiero comenzar este mensaje.  Como dice el coro cuando canta el Himno a la Santa Theotokos:Toda la creación se alegra en tiel sacerdote ofrece una serie de intercesiones durante la celebración por los santos, por los difuntos, por los vivos, por quienes ofrecen cosas a Dios y por los pobres, pero igualmente la oración dice:  “Acuérdate Señor de los que están en los desiertos, en las montañas, en las cuevas y en los abismos de la tierra.”

 

Durante esta preparación de la Cuaresma nuestra actitud mas que legalista debe centrarse en pensar en el desarrollo espiritual de nuestras almas, cuarenta días que deben ser un continuo autoanalizarse de donde estamos en la vida espiritual y saber si estamos en lo alto, en lo profundo, en medio del desierto o perdidos en el abismo.

 

Quiero hacer un recuento breve y a la vez semi-informativo de cómo vivimos este tiempo para al final revenir en la meditación para nuestra vida espiritual:

El calendario.

La celebración de la Pascua es la nuestra fiesta más importante. Hasta el año 1582, en que el Papa de Roma Gregorio XVI modificó el calendario juliano e introdujo un nuevo cómputo, todos los cristianos festejaban la Pascua según dicho calendario. Tras este cambio, los católicos romanos la siguen festejando según el calendario gregoriano y nosotros los católicos ortodoxos según el calendario juliano. Grecia estableció el calendario gregoriano en 1924 sobre todo por razones políticas, pero solamente la Pascua se celebra según el calendario juliano. Por esta razón, el calendario oficial griego es el mismo que el de la mayoría de países, exceptuando la celebración de la Pascua. Así mismo en varios países ortodoxos como Rumania, mientras que otros nunca aceptaron esta novedad, por eso se les llama vetero-calendaristas.

Tanto para romanos como para ortodoxos la Pascua debe celebrarse el primer domingo después de la luna llena que coincide o sigue al equinoccio de primavera: 21 de marzo (en Grecia se celebra entre el 22 de marzo, como fecha más temprana, y el 25 de abril, como la más tardía) Sin embargo, la diferencia de calendarios hace que casi siempre haya unas semanas de diferencia entre católicos y ortodoxos, excepto a veces cuando coincide como sucederá el 2007. Este año tenemos el domingo de Resurrección el día 23 de abril y los romanos una semana antes. El tema de la validez o de la practicidad de las celebraciones lo tratare en un próximo boletín Axios.

La Cuaresma.

La Cuaresma Ortodoxa empieza con el llamado "Lunes Limpio" (kazará deftéra) equivalente al Miércoles de Ceniza de los romanos, después del último Domingo de Carnaval.  Son cuarenta días durante los cuales el cristiano debe abstenerse del consumo de carne y productos lácteos, permitiéndose tan sólo el consumo de vegetales,  y ciertos días se permite pescado, mariscos y aceite. Los miércoles y viernes también se evita el aceite.

La Semana Santa.

En griego se llama "Semana Grande" o "Semana de Pasión" (Megáli Evdomáda o Evdomáda ton Pazón).

El Domingo de Ramos es una fiesta muy importante y hay celebraciones por la mañana y por la tarde. La Divina Liturgia es en recuerdo de la llegada de Jesucristo a Jerusalén y por este motivo, los clérigos distribuyen hojas de laurel por toda la iglesia. Hojas de laurel bendecidas se les ofrecen también a los fieles que hayan asistido a la ceremonia que las amas de casa recogen, guardándolas todo el año y utilizándolas al preparar lentejas y otros platos, creyendo popularmente que al cocinarlos con hojas de laurel bendecidas ayudaran a la salud de las personas.

El Lunes Santo, llamado "Lunes Grande", empieza ya la Semana Santa que como ya hemos dicho, para los ortodoxos es semana de ayuno severo, reflexión y luto. Las iglesias están decoradas con crespones y paños negros y los clérigos pueden utilizar ropa de color morado. Hay dos Liturgias, una por la mañana y otra por la tarde, de distinto contenido. Cada Liturgia se celebra en recuerdo de un hecho concreto de la vida de Jesucristo. No se celebran procesiones salvo el Viernes Santo por la tarde, que es cuando los presbíteros colocan el Epitafio (un icono pintado y bordado de la tumba de Jesús), que los niños y las mujeres han adornado la noche anterior con coronas de flores y ramos, ofrendas de los fieles que asisten a esa iglesia.

Por la mañana del Viernes Santo, durante la Liturgia matutina se rememora el entierro de Jesús, durante el cual, los clérigos descienden el cuerpo de Cristo de la cruz y tras pasearlo por todo el interior de la iglesia,  lo colocan en el Epitafio. En algunos países ortodoxos sobretodo en islas la gente suele pasear el Epitafio por el puerto e incluso lo introducen en el agua para conseguir la bendición de las aguas y que los marineros tengan vientos y mares favorables.

El Sábado Santo, por la mañana, se celebra la "Primera Resurrección". Durante la liturgia, el clero y los acólitos suelen producir ruidos agitando maderas y batiéndolas entre sí en recuerdo de la primera aparición del ángel que anunció la Resurrección. Por la tarde no hay ningún oficio.

La Divina Liturgia de Pascua empieza a las once de la noche del Sábado Santo. La mayoría de la gente va a la iglesia, sean practicantes o no. Poco antes de la medianoche se apagan todas las luces de todas las iglesias y el sacerdote, tras encender la única vela del único cirio encendido que se encuentra en el altar, sale de la nave central entonando el himno "Défte lávete fos ek tu anesperu fotós", es decir, "Venid a recibir luz de la luz eterna". Los fieles reciben la "Sagrada Luz" (Aguio Fos), que va de mano en mano, y encienden sus velas. Posteriormente, los clérigos salen de la iglesia y suben a una tribuna situada en el patio cantando "Jristós Anésti ek nekrón zanáto zánaton patisas ke tis mnímasi soín jarisámenos", es decir, "Jesucristo ha resucitado, ha vencido con muerte a la muerte y ha regalado la vida a los que en los sepulcros estaban", mientras que los fieles se besan y abrazan, en muestra de amor y hermandad en Cristo.
Durante los siguientes cuarenta días (hasta la Ascensión de Jesucristo) las personas se saludan así: "Jristós Anésti" ("Cristo ha resucitado") y la otra persona responde "Alizós Anésti" ("En verdad ha resucitado").

TRADICIONES Y COMIDAS

Como la Pascua es la celebración más importante para los ortodoxos, durante estos días se reúne la familia y la gente de las ciudades regresa a su pueblo natal. Representa para  todos los ortodoxos lo que es para los romanos la Navidad en cuanto a ambiente familiar y festivo.
Durante estas fiestas, también es tradicional pintar las paredes de las casas de los pueblos y el Domingo de Resurrección también es costumbre estrenar ropa nueva.

Uno de los momentos más importantes, principalmente para los niños, es la Liturgia de Pascua. En esta liturgia, ya hemos comentado que los fieles reciben la "Sagrada Luz", para ello cada niño ha recibido como regalo de su padrino una vela blanca decorada con flores o juguetes llamada lambada. Una vez terminada la celebración litúrgica de Pascua, se suele llevar a casa la luz con la vela, antes de entrar se dibuja una cruz con el humo de la llama y se guarda hasta el año siguiente.

En la misma celebración, después de recibir la luz, el sacerdote anuncia a los fieles la resurrección de Cristo. Este hecho se celebra con campanadas, fuegos artificiales y camaretas al aire, dependiendo de cada región.
Las tradiciones culinarias relacionadas con la Pascua comienzan antes de la Cuaresma.

El Tsipnopémpti es el último jueves que se consume carne y es tradicional ir a cenar fuera e ingerir grandes cantidades de productos cárnicos.  En algunas parroquias de nuestra jurisdicción se permite pasarlo al domingo, asi después de la Liturgia algunos fieles comparten una parrillada entre ellos.

El lunes siguiente es el Kazará Deftéra o "Lunes Limpio", día en que comienza la Cuaresma.. Se suele ir al campo a comer platos típicos preparados a base de legumbres, verduras, pescado y marisco. Este día niños y mayores hacen volar una cometa a menudo hecha por ellos mismos, convirtiendo el cielo en un espectáculo.

La Semana Santa transcurre en ayuno y preparación para la comunión del Sábado.

El Jueves Santo se preparan en todas las casas los huevos de Pascua, que se hierven y posteriormente se pintan de rojo o de colores, muchos de nuestra Arquidiócesis pintan hermosos iconos para ser regalados a otras personas. El mismo día se preparan las tradicionales rosquillas de Pascua y el tsureki (bollo o pan dulce adornado con un huevo rojo en el centro). De todo esto, no se consume nada hasta después de la liturgia del Sábado Santo por la noche. Al volver de la iglesia, la madrugada del Domingo la gente come la maguiritsa, una sopa preparada con las entrañas del cordero y un poco de arroz.  Muchos durante este tiempo se mantienen gracias a verduras en conserva. Asi por ejemplo se come la Sacuska propia de los rumanos para sostener el ayuno.

El Domingo de Pascua ya se puede comer de todo. Lo normal es comer cordero asado que se ha preparado la noche anterior. El domingo por la mañana se prepara el cordero entero, previamente insertado en un pincho metálico y que los cocineros deben girar constantemente sobre las brasas de carbón hasta que la carne esté bien hecha. En la mesa de Pascua, junto al cordero encontramos otros tipos de carne, ensalada de lechuga y yogur. También es tradición que los comensales hagan chocar los huevos pintados de rojo, será afortunado aquél al que no se le rompa el huevo. Durante este almuerzo se suele escuchar y bailar música tradicional, retirándose de la mesa pasada la media tarde.

Todo este relato que he querido compartir con Uds. Queridos hermanos no hace mas que animarnos a vivir con intensidad esta cuaresma, a poner en practica las indicaciones que la Iglesia nos hace y a profundizar en nuestro camino interior. Muchos Ortodoxos se quedan en la parte externa sin vivir la interna y eso seria como vivir una esquizofrenia religiosa.

Les invito a todos a unirse en este tiempo sagrado y a dar lo mejor de cada uno para que este lapso sea verdaderamente fructífero y lleno de bendiciones.

Con Paternal amor y oración.

 

+Chrysóstomos

Arzobispo de Ecuador, Centro y Sudamérica

 

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